29 octubre 2020

Carlota y el infinito

Imagen: "El perchero" (1975). Performance del artista chileno Carlos Leppe.

«La vimos tantas veces en su diálogo solitario hablando con sus hermanas, repitiendo como un rezo aquel crimen, las horas más tristes cuando aquellas bestias de azul decidieron matarla en vida.» Alfonso Benítez Sánchez

«(…) Desde que escuché que los falangistas se habían marchado de la casa de Juanito Ponce, me acerqué. Me di cuenta porque pararon los gritos de las muchachas, las tres hijas del herrero del cruce, Mercedes, Alicia y Carlota, de Juan no supe nada más, solo que se lo llevaron en el camión con los demás hombres detenidos, según Cazorla, aguador del Conde, los tiraron en el pozo del barranco Guayadeque, cuando entré lo primero que vi fueron unos pechos arrancados, tirados sobre la alfombra de piel de cabra, a Carlota con un trapo rojo tratando de contener la hemorragia de Alicia, Mercedes tirada en un rincón con el cuello cortado. El mundo se me vino arriba y no supe que hacer, a quien socorrer de las niñas, las muchachas que fueron víctimas de aquel odio sobre su padre anarquista. Las dos murieron en unos minutos, tal vez ya estaban muertas, me llevé a Carlota a mi casa, le preparé tila y romero con agua caliente, nunca volvió a ser la misma, se cortó el pelo, se puso ropa de hombre para ocultar su belleza, hablaba sola por las calles después del solitario entierro de sus hermanas aquel domingo de mayo, cuando la gente colocaba cruces de flores en las portadas, la mía estaba llena de sangre…»

Testimonio de Antoñita Bordón Guedes, vecina de Tunte entre los años 1917-1946.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 9 de julio de 1998 en Caserones (Telde). 

Síguenos y comparte:
error13
Tweet 20
fb-share-icon20