26 mayo 2022

Cementerio nazi de Vegueta

Acto franquista en el cementerio de Vegueta en 2018 (La ProvinciaDLP)

«El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal».

Bertolt Brecht

Son habituales los actos fascistas en el cementerio de Vegueta, propiedad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde vergonzosamente se pasan por el forro la Ley de Memoria Democrática, que prohíbe expresamente la exaltación del terrorismo franquista. Pero como en el estado español las únicas Leyes que se cumplen son las que van contra los derechos de la clase trabajadora no hay ningún problema.

En este camposanto sigue enterrado en una fosa común mi abuelo, Francisco González Santana, junto al alcalde comunista de San Lorenzo, Juan Santana Vega, ambos fusilados el 29 de marzo del 37 tras un Consejo de Guerra ilegal, con ellos continúan entre el barro y los escombros otros cincuenta y ocho hombres, todos acribillados a balazos por fusilamiento en el campo de tiro de La Isleta a partir del golpe de estado del 36. Podemos encontrar restos de concejales, de maestros, de periodistas, de abogados, de médicos, de militares demócratas, de sindicalistas, de jornaleros, de personas de bien asesinadas por sus ideas democráticas.

A pocos metros de la fosa hay todo tipo de panteones como el de la foto con simbología fascista, sin que el Ayuntamiento o el Cabildo hagan absolutamente nada, lujosas tumbas, mausoleos, con apellidos de las familias de los genocidas, las que causaron miles de muertes en toda Canarias.

Cuando vemos estas imágenes se entiende porque el Cabildo de Gran Canaria y sus sesudos responsables políticos, han cerrado toda posibilidad de realizar una excavación en condiciones para tratar de exhumar a todas esas víctimas del horror, las que en cualquier país civilizado serían héroes del pueblo, con prioridad absoluta para recuperar sus restos, identificarlos y entregarlos a sus familias para darles sepultura digna.

Ahí sigue la fosa sin señalización, olvidada, entre ceremonias nazis, mientras las familias tenemos documentación que acredita que en este lugar siguen enterrados nuestros seres queridos, sin esperanza de que algún día un gobierno decente se digne a sacarlos de ahí.