26 mayo 2022

El túnel de la memoria

«Aquello era el diablo a muchos no nos gustaba lo que estuvimos haciendo con aquellos cientos de hombres, pero el miedo podía más, cualquiera se atrevía a decir que no ibas a una saca si habías estado en otras, lo más seguro que te acusaran de traidor o de ser comunista».

Ernesto Tadeo Luján, miembro de Falange Española en Gran Canaria en los años del genocidio

Tal vez no sea descabellado retomar el proyecto del ingeniero y prestigioso luchador social, Jesús Cantero, primer hombre que descendió a la Sima de Jinámar (Gran Canaria) tras el genocidio, lo hizo a finales de los 60 con material de escalada rudimentario y recuperó junto a varios compañeros de su grupo de montaña algunos restos humanos, entre ellos un cráneo con un agujero de bala en la cabeza.

Su propuesta que consiste en la apertura de un túnel de unos 200 m (en la infografía en la parte inferior derecha), desde la carretera del barrio de Caserones (Telde), hasta la base del abismo volcánico donde siguen enterrados cientos de hombres y mujeres asesinados por los falangistas a partir del golpe fascista del 36. Esto facilitaría el acceso para las tareas de exhumación sin tener que descender y luego escalar 76 metros de abismo. Quedando luego dicho espacio tras recuperar los huesos como un lugar ideal para un museo subterráneo de la memoria donde podría acceder cualquier persona.

Es más que posible teniendo en cuenta las millonadas que se están gastando las instituciones públicas canarias en carreteras y túneles hasta de cuatro carriles, algunos de más de cinco kilómetros. Solo falta tener voluntad política y compromiso con la memoria y la reparación de quienes fueron masacrados por defender la democracia y la libertad.

Esta es la idea solo falta quienes la defiendan: asociaciones de memoria, partidos políticos, sindicatos y ciudadanía en general.

Sería una pena que por dificultades técnicas quedaran para siempre en el olvido tantas personas de bien arrojadas al vacío en este agujero del horror.