25 noviembre 2020

Estruendo de la brisa

Imagen: "Fusilamiento juicio de Salamanca", pintura de Ernest Descals.

«Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.» Federico García Lorca

«(…) Nos sacaron varias veces al paredón del campo de tiro y nos colocaban uno junto al otro, el teniente mandaba a formar al pelotón, a mi me temblaba hasta el alma, había compañeros que se meaban encima, no te daba tiempo a rogar por tu vida, era todo tan rápido, tan frío, que se nos congelaba la boca por dentro sin saliva. Luego el carguen ARMAS! lo decía de tal forma que parecía otro idioma, una lengua violenta basada en la muerte y el crimen. Después el APUNTEN! en ese momento yo cerraba los ojos hasta el grito final de FUEGO!! Ahí sentías el fuego de las balas traspasarte el cuerpo, te quemaba por dentro, notabas el destrozo en los tejidos, en la carne, en los órganos. Caiamos al suelo y de repente nos dábamos cuenta que estábamos vivos, que no había sangre, solo un fétido olor a mierda, a lo que huele un ser humano en el instante final. Eran falsos fusilamientos, nos dábamos cuenta por las risas del público asistente, falangistas y sus familias, curas y monjas, mujeres y niños que asistían a cada ejecución, las verdaderas y las falsas. Recuerdo levantarme y caerme de bruces dándome un fuerte golpe en la cabeza. Me salía sudor por las manos y caía en goterones, parecía agua salada casi congelada. En la chabola del campo nos quedábamos acurrucados unos contra otros, nadie hablaba, solo se escuchaba una respiración asmática que silbava como un pájaro de las tinieblas…»

Testimonio de Manuel Hernández García, escritor y preso político en los campos de concentración de La Isleta y Gando (Gran Canaria), entre los años 1936-1944.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 4 de diciembre de 2002, en Arrecife de Lanzarote.

Síguenos y comparte:
error14
Tweet 20
fb-share-icon20