27 septiembre 2020

Huida celestial

Fragmento del testimonio de Domingo Plasencia Mendoza, poeta y empleado en la oficina de Correos del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, miembro de la CNT, exiliado en Venezuela y Cuba tras el golpe fascista del 36. Entrevista realizada en enero de 2001 en el barrio de Jalatlaco , Oaxaca (México).

«(…) También fue lugar de escondite los barrancos y la misma playa de Punta del Hidalgo, Rogelio «El vasco» y yo pasamos allí casi medio año de cueva en cueva, evadidos de los fascistas rondando de risco en risco, escapamos gracias a la lechita de cabra que nos dejaba Pancho Fumero en la Degollada de Guajara. La clave de que no nos cogieran estaba en movernos, en caminar como alcaravanes, no parar en ningún sitio más de un día, por eso casi recorrimos medio norte de la isla. Sabíamos que estaban tirando al mar metidos en sacos a los muchachos de San Andrés, de todos los pueblitos de Anaga y Taganana. Los metían vivos con sus cuerpos magullados, destrozados por la tortura, luego le introducían piedras grandes, de esas lisas que pesan un montón pa que el saco se hundiera en las profundidades y no salieran más a la superficie. Pero no todos se quedaban en aquellos fondos de agua fría, cuando sus cuerpos se descomponían algunos salían a la superficie sin cabeza porque la cadena o la cuerda que les amarraba el pescuezo se soltaba al pudrirse la carne, era impresionante verlos flotar sin poder hacer nada, conocíamos a muchos por la forma de sus cuerpos y por sus ropas. Nos quedábamos mirando desde lejos hasta que venían los guardias civiles y falangistas a rescatarlos pa meterlos en camiones y llevarlos a las fusnias de las Cañadas del Teide pa tirarlos a los agujeros volcánicos. Aquello era terrible, el hambre nos hacía tener visiones, veíamos salir del mar como aviones redondos de luz gigantescos que salían como tiros hasta perderse en las estrellas. Rogelio y yo nos mirábamos a la cara y sonreíamos ante aquel espectáculo -Ay va otro coño- Decíamos. A poco y con ayuda de los compañeros de la CNT de Santa Cruz logramos colarnos en un barco de transporte y salir pa Venezuela, yo acabé más tarde viviendo en Cuba y formé parte activa como guerrillero del movimiento revolucionario 26 de julio, pero eso es otra historia que te contaré en tu próximo viaje…»

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