27 septiembre 2020

Juan del pueblo

Juan García Suárez "El Corredera" siendo conducido al Juzgado (FOTO MULTIMEDIA).

«(…) ¡Juan García, Juan García,
huye por los montes, vuela;
húndete en los tarajales,
piérdete en las rastrojeras;
métete en pajares hondos
o en los pozos que se secan
o en las cuarterías pobres
de aparceros y aparceras!
…»

Pedro Lezcano (Romance del Corredera).

«(…) Cuando menos lo esperaba, mientras picaba la cantera en Tamaraceite, se oyó como una explosión debajo de la tierra, entonces el risco entero se derrumbó sobre mi pierna del muslo pabajo, fui a moverme y noté todo el peso, estaba escachada, destrozada, bajo miles de kilos de piedras gigantes, Manolo, José y Juan corrieron como locos hacia mi, trataron de sacarme pero era imposible, entonces avisaron a más picadores y entre todos, durante más de una hora lograron sacarme, cuando vi la pierna girando pa un lado y pa otro supe que aquello era muy grave. Enseguida me metieron en un furgón de los Naranjo y me llevaron pa la clínica, cuando los médicos me vieron se echaron las manos a la cabeza, uno peninsular dijo: -Hay que amputar, hay que amputar- Yo no decía nada, lo único que tenía era mucha sed, el calor me salía del cuerpo en sudor frío y la cabeza se me iba a estallar. Luego apareció el doctor Callejón y dijo que no la cortaran, que él se encargaba de intentar salvarla. A los pocos días me vi escayolado hasta la ingle en una habitación con tres hombres, uno que se estaba muriendo de cáncer de pulmón, otro con la cabeza abierta de un leñazo en una pelea, el tercero era un falangista que se le disparó una pistola en prácticas de tiro y le destrozó parte de la cara y un ojo.

Juan Tejera Pérez

Yo estaba tranquilo, tu abuela Frasquita no se separaba de mi cama, los muchachos venían a verme, me miraban y se marchaban sin decir nada desalados. En eso que fuera en el pasillo se escuchó un rebumbio, vi pasar a muchos guardias civiles con metralletas, hombres bien vestidos que iban y venían de la habitación de al lado, también gritos de alguien que insultaba al paciente. Al día siguiente supe que tenía en la habitación continua a mi amigo y camarada, Juan García «El Corredera». Lo habían detenido en La Culata de Telde, un guardia jurado le disparó en el hombro, allí lo estaban atendiendo. Si hubiera podido me hubiera levantado pa ayudarle, pero no podía ni moverme, la fiebre y el dolor me tenía más pallá que pacá. En poco se lo llevaron, lo vi pasar en medio de varios guardias civiles con la mano en alto enyesada, miró pa dentro un momento y me saludó con una sonrisa. Era el fugitivo de leyenda, lo mas grande que hemos tenido en esta tierra. Todavía me acuerdo de los mitines en Telde con Juan del Peso, su compañera, Elsa Wolf, José Collado y Francisco Casimiro, como intentaron resistir el golpe de estado en la plaza de San Gregorio armados con pistolas y escopeta de cartucho. Fue la última vez que vi a Juan, luego supe que lo sentenciaron a muerte en consejo de guerra, que lo ejecutaron a garrote vil el 19 de octubre de 1959. Cuanto sufrimos mi hijito, cuanto sufrimos, Juan era una esperanza perdido en las montañas, resistiendo por todos nosotros, también por lo miles que cayeron, no había diablo fascista que lo cogiera, conocía hasta el último barranco, la última cueva de las montañas más remotas. Nunca olvidaré aquella sonrisa con su cigarro en los labios, Juan García estará siempre presente en la lucha de nuestro pueblo…»

Testimonio de mi abuelo Juan Tejera Pérez, picador y cantero, jornalero, condenado a muerte en el consejo de guerra de San Lorenzo, luego conmutada a cadena perpetúa. Estuvo nueve años encarcelado.

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