28 junio 2022

La lucha sigue, no claudicaremos

Rueda de prensa ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (2012)

«Seamos la pesadilla de los que pretenden arrebatarnos los sueños».

Ernesto «Che» Guevara

Y en blanco y negro nos dijeron los jueces en primera y segunda instancia, que ya los crímenes cometidos sobre nuestros familiares «habían prescrito», que tenían que quedarse para siempre entre el barro de una fosa común, como si esos asesinatos de lesa humanidad pudieran prescribir así pasaran cien años, luego vinieron las represalias laborales, ningunearte, humillarte, intentar amedrentarte, amenazarte con querellas y denuncias, mirarte como un delincuente por exigir nuestros derechos desde gobiernos municipales e insulares de la derecha fascista y de la izquierda cortesana, esa del besamanos real, el pacto de la cal viva, la derogación de la esperanza y otros tinglados innombrables.

Ahí hemos estado mi hermana Pino Gonzalez y yo en la absoluta soledad durante casi treinta años, luchando contra corriente, viendo morir a nuestras madres y padres desolados, tristes, desconcertados, sin que se cumpliera la Ley.

En esta vergonzosa situación están cientos de miles de familias de todo el estado, como si esos huesos fueran propiedad de políticos facinerosos y corruptos, técnicos bien pagados, togados de brazo en alto, cuando son patrimonio de cada familia, estén donde estén, siempre serán de sus familiares.

Así va la cosa en Canarias y en España, la complicidad manifiesta de esta «democracia» fallida y sus siniestros gestores con el fascismo más genocida se hace evidente, resistimos como podemos, sabemos que en ese agujero, en esa tumba masiva sin nombre del cementerio de Las Palmas sigue nuestro abuelo, Francisco González Santana, junto al alcalde comunista de San Lorenzo, Juan Santana Vega y 58 compañeros más acribillados a balazos, pero los amigos de los asesinos desde sus poltronas nos cierran cualquier posibilidad de exhumación, de sepultura digna, de poder acariciar esos huesos amados y dignificarlos en la intimidad de nuestras familias.

Algún día más temprano que tarde se hará justicia.