20 septiembre 2020

La memoria de Diego siempre viva (10)

«(…) En todo el pueblo de Tamaraceite se sabía que estaban sacando a muchos hombres de sus casas para asesinarlos. De noche los perros ladraban y se oían las pisadas de las botas de los falangistas que iban casa por casa, se llevaron más de treinta y no los vimos más,… Todavía recuerdo como yo con 11 años metía la cabeza bajo la almohada de paja tratando de no escucharlos, pero los gritos, los insultos, los golpes en las puertas humildes de aquellos criminales inundaban todo, no había lugar donde esconderse de su odio.
Jamás pudieron aceptar que los comunistas ganaran en San Lorenzo, que su alcalde Juan Machado, encabezara un Ayuntamiento con mayoría del Frente Popular. Por eso vinieron a matar, por eso los terratenientes agrícolas hicieron listas negras junto a los curas y otros fascistas, listas con nombres y apellidos, direcciones, lugares de trabajo, novias, amistades, aficiones de cada una de las personas que iban a torturar salvajemente para después tirarlas al mar, a un pozo, a una sima volcánica o meterles un tiro en la cabeza después de hacerles todo tipo de aberraciones.
En casa sabíamos que podían volver en cualquier momento después de matar a mi hermano Braulio en su cuna, a tu abuelo ya lo habían condenado a muerte y lo iban a fusilar en marzo del 37, el miedo que pasamos todavía lo tenemos metido en el tuétano, en lo más profundo de nuestros corazones, es un miedo que se hereda, por eso nos cuesta tanto hablar, contar todo lo que pasó, por eso quiero que esto lo publiques en tus libros cuando yo muera, no por cobardía, sino porque no quiero que sigan haciendo daño a nuestra familia…»
Extracto de la entrevista a mi padre Diego González García el 15 de diciembre de 1995.

Foto de Diego en 2009 con su esposa Lola Tejera, su nieta Famara y la perrita Estrella en San José del Álamo (Gran Canaria)

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