22 septiembre 2020

La niña de la botella

Imagen: Foto de una menor con una botella entre las piernas hallada en la prospección realizada en la Navidad de 2018 en la fosa común de cementerio de Las Palmas.

Imagen: Foto de una menor con una botella entre las piernas hallada en la prospección realizada en la Navidad de 2018 en la fosa común de cementerio de Las Palmas.

Los restos posiblemente una niña de menos de 8 años con una botella entre las piernas en la fosa común del cementerio de Las Palmas, una imagen tomada por las cámaras en la Navidad de 2018, hace ahora un año. Todo iba bien en esos momentos, Cabildo y Ayuntamiento de Las Palmas GC realizaron la prospección que nuestra familia les exigió durante años para ver el estado de los restos y la fisonomía del enterramiento. 
Parecía ir todo sobre ruedas, hasta se montó una macro rueda de prensa convocada por dichas instituciones, donde se nos utilizó a las familias para decir que la cata había dado resultados muy positivos, que los huesos estaban en buen estado, que el resultado parecía indicar que en unos meses se podría acometer la excavación que desembocaría con casi total seguridad en la exhumación, identificación de los restos y entrega a las familias que tienen muertos en esa fosa común.
Pero aquello no fue más que un patético bluf, un montaje electoral de las fuerzas políticas que gobiernan dichas instituciones públicas, nos usaron a las familias para sacar rédito electoral, para quedar como «caballeros de izquierda», solo les faltó llevar la bandera republicana o alguna boina de El Che con la estrella roja. 
Enseguida se preguntaron:
¿Qué hacía una niña en una fosa común con asesinados por el fascismo? 
¿Es que acaso también mataron niñas los falangistas y militares canarios?
¿No fue solo el niño Braulio en Tamaraceite al que un falangista le destrozó la cabeza?
Esta situación generó que aparte del claro montaje electoral se acojonaran ya del todo, que siguieran los pasos de quienes desde la sombra han manejado los hilos para que esta fosa común jamás se exhume. Saldrían demasiados crímenes de estado, muchos más de los 65 fusilados que están registrados en los archivos de este triste cementerio, saldrían a la luz los nombres de las familias de caciques que participaron directamente en este claro genocidio contra el pueblo canario, de los que actualmente sus hijos y nietos ocupan cargos de enorme relevancia en instituciones políticas, judiciales y empresariales isleñas.
«Esta situación no se puede consentir», «ya está bien de remover el pasado», «la fosa de Vegueta debe cerrarse para siempre». Estas frases no vinieron solamente de personajes de la supuesta «izquierda» entrecomillada, también de quienes directa o indirectamente tienen relación con estos crímenes brutales. Por eso el demoledor informe negativo de la Comisión de la ULPGC, ese que ocultaron durante meses sin darnos información, como si de un secreto de estado se tratara, nos vinieron a decir que no se podría exhumar, que allí no había restos de los asesinados siete meses después, sin ningún rigor científico, sin vergüenza, sin ningún tipo de documentación que acreditara que nuestros muertos ya no estaban allí.
Siempre sospechamos en nuestra familia que esto podía pasar, pero jamás imaginamos que viniera de cargos públicos que presumen de ser de «izquierdas», que van por la vida de «hombres buenos» «de consenso» y tal y cual. Todo no era más que una vergonzosa mentira, son como el resto que firman decretos con una mano y con la otra se tapan la nariz para seguir ocultando una verdad palpable, la de que en esta tierra fueron asesinadas miles de personas tan solo por defender la democracia y la libertad, que esta fosa común maldita y condenada por quienes ejercen el poder real en esta tierra: oligarquía, Iglesia Católica, hombres y mujeres del actual régimen, junto a toda una cohorte de encubridores de la verdadera masacre franquista en las Islas Canarias.
A la niña de la botellita la volvieron a enterrar, manipularon hasta más no poder, decían que el tapón se había podrido y que por eso dentro solo quedaban los restos de papel donde alguien de buena fe escribió el nombre de la menor y los motivos de su muerte.
Allí sigue bajo el barro ensangrentado donde también fueron enterrados desde el 18 de julio del 36 decenas de hombres de bien acribillados a balazos. 
La memoria se acaba siempre alzando hasta vencer, eso tal vez no lo sepan estos que ahora cantan victoria por tapar la verdad y la reparación, pero será inevitable que más temprano que tarde quienes defendemos la verdadera justicia democrática acabemos venciendo, ese día quienes nos han humillado y vilipendiado entraran en la historia como colaboradores directos del holocausto canario.
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