27 octubre 2021

Lola y el taller de costura.

Foto de Lola, mi padre Diego y la perrita Loba, en su casa de Tamaraceite en septiembre de 2018, un mes antes de fallecer su compañero del alma.

«(…) Aquella tarde los falangistas llegaron a la casa de Lolita Jaimez en Tamaraceite durante las clases de costura, su jefe Penichet quería que le bordara el yugo y las flechas en una bandera azul muy grande. Todas las niñas nos asustamos mucho porque llegaron borrachos, gritando, armados con fusiles y pistolas al cinto.
En la entrada se quedaron dos esbirros que custodiaban a Suso, hijo pequeño de Agustinita Rodríguez, que lo traían con las manos amarradas a la espalda con hilo de pitera. El muchacho al que conocíamos de toda la vida, muy famoso en el pueblo por lo buen futbolista que era, venía con una enorme brecha en la cabeza bañado en sangre, no se quejaba y eso le jodia a los falanges que indignados no dejaban de pegarle culatazos con los máuser y patadas.
Lolita, mi maestra de costura, se levantó y le dijo al fascista que ella no iba a coser ninguna bandera de Falange, que bastante dolor sentía ya con el asesinato de su sobrino Carlitos que llevaba desaparecido dos meses, desde el domingo 19 de julio del 36. El Falange Penichet se le encaró gritándole y le levantó una mano para pegarle. Lolita le dijo que era un cobarde y que si querían llevársela detenida ella no tenía ningún miedo, las niñas todas llorábamos desaladas, en un instante el fascista se dio la vuelta cagándose en Dios, salieron de la habitación y enfilaron hacia Las Casas de Abajo en El Puente, donde les oímos decir que iban a llevarse a varios hombres más.
Lolita nos abrazó a todas y nos dio una tácita de leche de la cabra Matilde…»
Extracto de la entrevista a mi madre Lola Tejera el 5 de julio de 1997.