20 septiembre 2020

Los novios de la muerte

Ángel Víctor Torres junto a Miguel Ángel Ramírez en imagen de archivo.

No se sabe que pasará con la Covid19 metiendo millones de turistas en Canarias este mes de junio, se desconoce si de golpe y porrazo se puede reproducir un rebrote imposible de controlar. Pero claro los ratones de laboratorio son el pueblo canario, los tigres del engaño y la mentira pisan moqueta y coche oficial.

Cada día que pasa pierdo más mi capacidad de asombro. Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, un personaje que ha tenido y tiene en sus empresas de seguridad y servicios a miles de trabajadorxs sin cobrar durante años enteros, con todo tipo de presuntos fraudes a la Seguridad Social y otros escándalos de los que suele salir impune, al menos por ahora, gracias a sus buenas relaciones con los poderes más siniestros y oscuros del régimen español.

Ahora el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, en la foto sonriente, privado en su juicio, departiendo amablemente con el causante de tanto daño y dolor en la clase obrera canaria, como si no pasara nada, como si todo lo que ha causado haya pasado a la historia de un día para otro.

Ahora ambos, sobre todo el presidente más conocido últimamente como «Mayordomo de la Patronal», para abrir el estadio de Gran Canaria al público en el próximo partido después del estado de alerta. Un UD-Girona el sábado 13 de junio, donde pretenden meter más de 11.000 personas en las gradas.

Al inclito Torres se le cae la baba y no precisamente de vomito o síntomas de Covid19, se le ve orgulloso ante el presidente de su Club de Fútbol predilecto, porque ve esta iniciativa como «beneficiosa para el turismo». Meter miles de personas en un estadio sin vacunas, sin test, sin saber exactamente lo que puede suceder, si puede surgir un gravísimo rebrote de esta mortal pandemia con más de 42.000 muertes solo en España y millones en todo el mundo.

¡Viva el vino! diría cualquier castizo ¡Viva la locura! hasta ¡Viva la muerte! el mejor estilo de su admirado militar fascista Millán Astray. Generar un riesgo absolutamente innecesario para que la Patronal comience en unas semanas a traer turistas de cualquier parte del mundo, meter millones de giris en los hoteles de estas islas para beneficio de los pocos que se enriquecen con el dinero del turismo, un dinero que genera miles de millones cada año, para que por birli birloque no se sepa bien adonde coño va, en que paraíso fiscal terminará, mientras en Canarias la miseria se extiende masivamente por cada barrio y pueblo, cientos de miles de canarixs sufriendo desempleo, un empobrecimiento extremo, familias enteras sin ingresos, hambre infantil según organizaciones como Save The Children o Unicef.

Vale todo para el forofo señor Torres y su buen amigo Ramírez el que no paga y jode la vida a sus trabajadorxs.

La vergüenza personificada, la explotación de los sectores más desfavorecidos, jugar con la salud de un pueblo que estos tipos junto a sus bien pagados asesores en pandemias nos ven como conejillos de indias.

Si sale bien a echarse la camisa por fuera y salir caminando pa Teror cantando jartos de vino el «Somos costeros», si sale mal y empiezan a morir cientos de personas se buscará otros culpables, ante un más que probable genocidio, con una sanidad canaria sin medios ni materiales ni humanos para un contagio masivo.

¡Arriba d´ellos!

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