9 agosto 2022

Los pies en el lagar

Antiguo lagar de la Caldera de Bandama (Fedac)

«Estos son los hechos; funestos, inmundos y sustancialmente incomprensibles. ¿Por qué, cómo llegaron a producirse? ¿Se repetirán?»

Primo Levi

Cuando el viejo aristócrata sevillano, Ramon Cobiella Inglott, llegó del barco donde desembarcó en el Puerto de la Luz a su hacienda vitivinícola del Monte Lestiscal, se encontró con una escena dantesca, cinco de sus trabajadores retenidos por la Guardia Civil de Santa Brígida y los capataces de Eufemiano Fuentes, los tenían bañados en sangre, molidos a palos, amarrados con sogas por el cuello unos con otros como si fueran perros.

El conocido cacique canario-andaluz bajó del lujoso coche negro con chófer, al instante dos mujeres jóvenes, esposas de los detenidos, se le arrodillaron delante pidiendo clemencia por sus maridos:-Señorito, mi amo, excelencia, le pedimos compasión por Santiago y Pancho, ellos no han hecho nada solo eran del sindicato, no hicieron daño a nadie- dijeron con las voces rotas y los ojos llenos de lágrimas.

Cobiella las miró con media sonrisa y le pidió a dos de los esbirros de azul que las quitaran de su camino:

-Con rojos pestilentes no hay piedad mis hijas, vosotras sabéis muy bien cuál será su destino y si ambas colaboran tal vez les busquemos un buen prostíbulo donde servir con las piernas abiertas a los héroes de esta Santa Cruzada-

Al instante y sin que les bajaran las maletas del vehículo ordenó que los colocaran arrodillados delante de la entrada de una de las bodegas, miró a Desiderio Casimiro Lamas, el sargento extremeño de la Benemérita diciéndole:

-Estos solo van con leña caballero, así que debéis darles un buen rato con las pingas de buey, pero que no muera ninguno descuartizado, quiero estar presente esta tarde cuando les demos CAFÉ (1) del bueno-

(1) Lema franquista que se usaba de manera críptica como acrónimo en las ejecuciones. «Camaradas, Arriba Falange Española».