8 agosto 2022

Mascarilla de ladrones

«En muchas empresas el silencio no es oro, el silencio es un sobre».

Jaume Perich

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ordenó en plena pandemia la transferencia en dos pagos de cuatro millones de euros a la empresa de compra y venta de vehículos de nombre RR7 United SL, sin suscribir ningún tipo de contrato ni nada por el estilo, según la documentación que obra en poder, tanto de la Delegación de Las Palmas de la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada como del Tribunal de Cuentas que investigan el caso Mascarillas.

El mismo presidente, Ángel Víctor Torres, que le ruega a la OTAN, como buen Virrey del reino borbónico, que se despliegue por las islas con sus aviones de la muerte, asesinos de niñ@s, colocando al Archipiélago de la paz en el punto de mira de los misiles nucleares, metiendo a todo un pueblo pacifico y tradicionalmente anti militarista en el fregado de sus guerras imperiales diseñadas para causar el mayor daño posible a la población civil, fomentar la venta de armas, saquear todos los recursos de los países invadidos.

Huele muy mal este supuesto pelotazo sanitario para unas mascarillas que nunca llegaron al pueblo, que fueron destruidas por no estar homologadas en la UE, malgastando millones de euros con los “amigos” empresarios en un alarde de ineficacia y caciquismo habitual en los profesionales de la política, vergonzosos gestores y sostenedores de la colonia insular, mientras aumenta, batiendo récords europeos, el desempleo, la exclusión social, los desahucios, los suicidios por motivos económicos, las vergonzosas cifras de expedientes de ayuda a la dependencia anulados por la muerte de las personas solicitantes, o, por ejemplo, que aún siga paralizado el plan de reconstrucción de La Palma tras el volcán. Algunos se hicieron de oro en los meses donde miles morían sin respiradores en los hospitales.