23 septiembre 2020

Rosa y su tristeza infinita

Imagen: Mujeres con bebés entrando a Francia desde España en el exilio republicano.

«(…) Al niño le destrozaron la cabeza cuando Juan el falangista lo sacó de la cuna y lo lanzó contra la pared, yo antes de que se golpeara ya lo vi muerto, aunque el pobre Braulio llegó hasta el día siguiente, a las siete de la mañana dejó de respirar y de escucharse sus lamentos por el dolor, era como un ratoncito que daba chillidos que casi no se oían, nosotras, tu abuela Lola y yo lo que hacíamos era besarlo, cogerle las manos, acariciarlo porque el médico de Las Palmas donde lo llevamos caminando desde Tamaraceite nos dijo que no había nada que hacer, que se iba en morir en pocas horas por el fuerte golpe, que tenía rota la cabecita y su cerebro. Tu padre y los hermanos Paco y Lorenzo no dejaban de llorar, habían visto como golpeaban a su hermano en aquel registro buscando a tu abuelo, fue la noche más triste de mi vida, no solo cuando aquel hijo de puta lo lanzó contra la pared, sino toda la noche acompañándolo hasta que se nos fue pa siempre. Pudimos cortar la hemorragia con los trapitos mojados que le poníamos pero la lesión era interna, su cabecita muy blanda porque solo tenía cuatro meses…»

Fragmento de la entrevista a mi tía Rosa García López, testigo directo del asesinato de mi tío Braulio González García. Testimonio recabado en julio de 1979 en El Puente, Tamaraceite (Gran Canaria).

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