2 diciembre 2020

Un documental para el encubrimiento del genocidio

Imagen: Rueda de prensa a pie de la fosa común del cementerio de Las Palmas, rueda de prensa a pie de la Sima de Jinamár, mismo modus operandi, mismo paripé, todo acabará en nada. Puro marketing y engaño a las familias de los asesinados.

«Tapan y tapan y vuelven a tapar, primero la fosa común del cementerio de Las Palmas, ahora la Sima de Jinámar, antes un documental de alto coste pagado por el Cabildo de Gran Canaria, donde omiten la existencia de más de sesenta hombres fusilados, enterrados como basura en esa fosa del horror. Estafan, mienten, encubren. Tripartido de «izquierdas» lo llaman.» Santiago Cazorla Rodríguez

Pagar un documental con dinero público del #CabildodeGranCanaria, a través de su Área de Patrimonio Histórico, sobre el cementerio de Vegueta, nombrando y exaltando los panteones y tumbas con yugos y flechas de una oligarquía canaria criminal, con las manos manchadas de sangre y genocidio, ignorando a los más de sesenta hombres fusilados y enterrados como basura en el mismo camposanto, supone un atentado terrorista a la memoria de las familias de esas personas asesinadas. Un vil y vergonzoso acto de negacionismo y encubrimiento, ahora encabezado por el presidente Antonio Morales Méndez, por su jefe de Patrimonio Histórico, Javier Velasco y toda una cohorte de personajes «expertos» en la ocultación del genocidio fascista en la isla de Gran Canaria.

Ya los sufrimos con la estafa y atraco a mano armada que hicieron a nuestras familias con esta misma fosa común, donde se sacaron las fotos y montaron ruedas de prensa espectaculares a pie de fosa, para luego engañar vergonzosamente a las familias, diciendo en un informe pagado a precio millonario a varios sinvergüenzas de la Universidad de Las Palmas, concluyendo con enorme oscurantismo, sin ningún tipo de pruebas documentales ni testimoniales, que allí no estaban los fusilados de San Lorenzo, que se llevaron de allí sus restos en los años 80.

Ahora están haciendo lo mismo con la Sima de Jinámar, otra rueda de prensa a lo grande, con bomberos y toda la parafernalia mediática, bajando al agujero del horror, diciendo que todavía no se intervendrá, que ya «avisaremos», pura política de imagen y captación del voto de izquierdas, que como la fosa de Vegueta seguramente terminará en nada de nada, en otra estafa.

Este documental que costo una pasta gansa de dinero público insular exalta los «valores culturales» del cementerio, de las «familias de la aristocracia isleña», con altas cuentas corrientes que allí están enterradas, los panteones privados a todo lujo, hasta las pequeñas ermitas y oratorios de uso exclusivo de lo que esta gentuza considera «gente de bien».

A pocos metros, aunque los ignoren y nieguen sus asesinatos, está la única patria digna, los fusilados amontonados, con los huesos destrozados por la tortura, por los disparos del pelotón de fusilamiento. Allí están aunque para el Cabildo y ese documental no existan, allí están los que fueron asesinados por defender la democracia y la libertad. No los nombran, encubren sus crímenes, los apellidos de sus asesinos, que son los mismos que enzarza este documental de la vergüenza.

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