4 octubre 2022

¡Viva la vida!

«¡Viva la muerte!» y «Muera la inteligencia».

José Millán Astray

¡Viva la muerte! Es el grito de guerra que este personaje de película de terror en cualquier campo de exterminio le puso a La Legión.

Fueron miles de personas desarmadas asesinadas en cualquier pueblo ocupado en el avance de las fuerzas fascistas españolas durante la guerra contra una democracia legítima, un terror depravado, sanguinario, similar al de los degenerados, violadores y criminales moros de Franco.

Este siniestro personaje cuenta con calle en Madrid, adjudicada por la perversa derecha franquista que gobierna esa comunidad, arrebatada a una pedagoga de primer orden, defensora de la educación para los sectores más desfavorecidos.

Su porte siniestro lo dice todo, no hace falta escribir mucho mas porque su aspecto dantesco lo define.

¡Viva la muerte! Gritaban sus huestes ante el asombro de Miguel de Unamuno que se dio cuenta de su error garrafal de apoyar el golpe militar, sobre todo cuando fue viendo asesinar a muchos de sus amigos tan solo por pensar diferente.

Millán-Astray, tiene su homenaje, aunque tenga las manos manchadas de sangre, cientos de miles de demócratas siguen en fosas comunes y cunetas, pero los medios de comunicación solo hablan de la nueva amante de un ladrón Real llamado Iñaki Urdangarin, tan solo la punta del iceberg de lo que hay en la falangista y ociosa Casa Real.

Como dijo el gran periodista argentino Rodolfo Walsh, en su estremecedora carta a su hija Vicky, asesinada por el ejército en una emboscada: “Hoy en el tren un hombre me decía: “Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año”. Hablaba por él pero también por mí”.

Así me voy sintiendo tristemente y sin esperanza cada minuto que me acerco hacia el final de los días. Al verdadero cementerio de la memoria.