David Olére (1952)
«El cielo se ponía negro cuando empezaban a quemar los millones de cuerpos que sacaban desnudos de las cámaras de gas. Los nazis hacían su trabajo de forma escrupulosa, hasta el último detalle, como quitar los anillos de los dedos escuálidos, algún pendiente de oro, burlándose de la belleza del cadáver de alguna mujer que les resultaba atractiva.»
Juan Perera Brito, superviviente canario de Auschwitz
Los campos de Cambrils y Matalascañas con cámaras de gas y hornos crematorios, eran los más numerosos de los 27 de toda la península ibérica. Solo en esos dos estaban recluidas cerca de dos millones de personas migrantes, LGBTQIA+, gente de la izquierda, desde comunistas, anarquistas, socialistas a cristianos de base… El presidente Abaschal con mayoría absoluta desde las elecciones de 2035 gracias al voto masivo de la juventud y de votantes también jóvenes entre 35-40 años convirtió el país en una nueva dictadura fascista. Grupos nazis dirigidos por veteranos influencer iban casa por casa deteniendo a cualquiera que pudiera ser sospechoso de no ser patriota. De forma inmediata eran recluidos en esas prisiones gigantescas que contaron para su construcción y organización con asesores del gobierno de Nayib Bukele, que desde El Salvador se volcó con el gabinete ultraderechista antes del minuto uno tras la espectacular victoria electoral.
La vida en España y gran parte de Europa gobernada por partidos afines era muy dura, con una sanidad privatizada de pago donde moría mucha gente por no tener medios económicos para cubrir sus caros tratamientos.
El exterminio era masivo, mientras la prensa y la Iglesia guardaban silencio, paralelamente surgía una incipiente resistencia, integrada mayoritariamente por gente muy joven que no tuvo otra salida que iniciar la lucha armada.
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