Composición fotográfica (Canarias Semanal)
«La estrategia era clara tras la muerte de Franco, tratar de blanquear los crímenes fascistas, que todo aparentara que esos cuarenta años habían sido de paz y fraternidad, por eso de un día para otro como por arte de magia aquellas ratas asesinas aparecieron como demócratas de toda la vida».
Juan Nicanor Rodríguez Santana
La argumentación idílica de que en las islas Canarias el franquismo fue aceptado y apreciado por la población como algo bueno para mejorar las condiciones de vida de la sociedad isleña se manifiesta vergonzosamente por algunos “seres”, obviando las miles de personas detenidas, torturadas y asesinadas por miles en su gran mayoría en las dos grandes urbes: Tenerife y Gran Canaria.
Fusilamientos, potalas en el mar, desapariciones masivas en agujeros volcánicos, pozos, acantilados, cunetas hasta en el centro de las grandes ciudades, conforman un archipiélago de exterminio brutal con miles de asesinatos de estado.
Solo en Tenerife nos confirma el prestigioso historiador e investigador Ramiro Rivas que publica el siguiente texto en la revista El Tambor:
“En las Canarias Occidentales -Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro- hubo unos dos mil desaparecidos, de los que más de mil seiscientos fueron asesinados en Tenerife. los cuerpos de la mayoría, arrojados al mar o enterrados en fosas anónimas, no han sido encontrados…”
¿Si solo en la isla del Teide fueron más de dos mil asesinatos cuántos serán en toda Canarias?
¿Más pruebas?
En 2015 un grupo de personas en unos pocos meses de trabajo y sin medios desde la Asociación Canaria de Víctimas del Franquismo presentamos en la Embajada de Argentina en Madrid una denuncia específica sobre los crímenes del régimen franquista en el Archipiélago que se incorporó a la querella que la jueza María Servini de Cubría tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal número 1 de Buenos Aires.
El colectivo identificó a 1.800 víctimas en toda Canarias y puso “nombres y apellidos” a los represores y a los colectivos e instituciones que, a su juicio, fueron “cómplices del genocidio”.
¿Quieren más datos constatados de la ejecución de un genocidio programado en las islas?
Es fácil colocarse en una poltrona imaginaria y postular de que en Canarias la dictadura fascista fue un tiempo de “extraordinaria placidez”.
Efectivamente lo fue pero para los que asesinaron, robaron niños, propiedades, torturaron, destruyeron las esperanzas de todo un pueblo.
A veces me encuentro comentarios tan surrealistas pidiendo“pruebas” de los miles de crímenes, que normalmente vienen de personajes que directa o indirectamente tienen las manos manchadas de sangre y tratan de ocultar los excesos de sus abuelos y padres.
La memoria no miente y aún menos las decenas de familias que desde sus testimonios siguen siendo víctimas de todo ese horror que se trasmite generacionalmente.
Es exactamente lo mismo de lo que hacen los negacionistas del Holocausto nazi. Tapar la historia, para diseñarla al gusto de los genocidas y sus herederos.
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