“Si te dijera, amor mío que temo a la madrugada no sé qué estrellas son estas que hieren como amenazas ni sé que sangra la luna al filo de su guadaña presiento que tras la noche vendrá la noche más larga quiero que no me abandones amor mío, al alba…”
Luis Eduardo Aute
Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez-Bravo Solla, Ramón García Sanz, Ángel Otaegui Etxeberria y Jon Paredes Manot, ‘Txiki’, los últimos fusilados de Franco, el 27 de septiembre de 1975, hace 50 años. Los cinco jóvenes, con edades entre 21 y 33 años y que militaban en el FRAP y ETA, se han convertido en los símbolos históricos de la resistencia antifascista.
Hoy en tiempos de farsas políticas y fascismo generalizado incrustado en las instituciones públicas, pagamos sueldos de nazis criminales con nuestros impuestos, es bueno y sano recordarlos con admiración y cariño, porque con su ejemplo nos siguen estremeciendo; dieron sus vidas por la dignidad, la ternura y la esperanza de los pueblos en lucha.
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