«(…) He cambiado mi nombre tan a menudo/He perdido a mi mujer e hijos/Pero tengo muchos amigos/Y algunos de ellos están conmigo/Una vieja mujer nos dio cobijo/Nos mantuvo ocultos en el desván/Entonces los soldados vinieron/Ella murió sin un susurro…»
Leonard Cohen – The Partisan
El 23 de octubre de 1940 en la estación de ferrocarril de Hendaya, tuvo lugar una reunión entre Francisco Franco y Adolf Hitler: allí aparte del absoluto apoyo de la dictadura franquista al nazismo y al exterminio programado sobre millones de personas antes y durante el conflicto bélico, donde el régimen de la Alemania nazi asesinó sistemáticamente a personas judías en cámaras de gas y durante operaciones de fusilamiento multitudinario.
También quitaron la vida de forma brutal a otros grupos, a los cuales persiguieron y exterminaron en masa.
Los nazis, sus aliados y sus colaboradores asesinaron a seis millones de judíos en el llamado “Holocausto”. Pero también masacraron a millones de personas que no eran judías entre 1933 y 1945. En estos grupos se incluían prisioneros de guerra soviéticos, polacos, republicanos españoles, franceses, británicos, norteamericanos…, gente de otras étnias, romaníes, africanos, personas con discapacidades físicas y cognitivas, también de lo que llamaríamos en la actualidad del colectivo LGTBIQ+, entre otros, sin que actualmente se pueda cuantificar el número exacto de asesinatos jamás vistos en la historia.
En este encuentro entre los dos criminales de lesa humanidad se negociaría una posible intervención española en la Segunda Guerra Mundial, así como del plan de escape con el apoyo de España de los mandos nazis en caso de fracasar los planes del Fuhrer.
Es bueno recordar a la derecha y ultraderecha española, tanto monta, monta tanto. Son lo mismo.
De la que hoy Isabel D. Ayuso hablaba tras las movilizaciones contra el genocidio sionista en Gaza de una situación de “Guerracivilismo” y de “Kale Borroka” en el estado español, mientras ella y todos los presidentes de Comunidades Autónomas del PP derogan las Leyes de Memoria Democrática, paralizando y cargándose la exhumación de más de 125.000 demócratas que siguen en fosas comunes y cunetas, víctimas de tortura y del tiro en la nuca por parte de pistoleros y sicarios franquistas.
Las familias de esta patria digna enterrada en vertederos del horror, junto a las personas de bien que exigen verdad, justicia y reparación, jamás podremos perdonar a quienes justifican y defienden el fascismo.
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