«El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.»
Eleanor Roosevelt
En ese preciso instante hace cien años se produjo una escena similar: Se hizo la noche por unos minutos; y los pájaros dejaron de cantar acurrucados unos contra otros para dormir protegidos y seguros entre sus cálidas plumas.
¿Cuantas personas que ya no están en la Madre Tierra sintieron esa magia en lugares inhóspitos o en la paz de cualquier paraje perdido?
¿Qué será de la frágil especie humana cuando dentro de un siglo se repita esa alineación cósmica?
¿Existirán esos pájaros y los murciélagos que surcaron el cielo desconcertados?
¿Seguirá este horror del fascismo inundando de odio y maldad las vidas de tantas personas que solo desean ser felices, transitar por esta breve existencia con derechos y justicia social?
¿Ya no estaremos para saberlo o quizá este sufrido planeta
sea un estropicio tras la siguiente masacre nuclear?
Pase lo que pase la luna seguirá interrumpiendo el ciclo de amor de los astros. A fin de cuenta no somos más que polvo estelar, hormiguitas trazando un nuevo viaje por el infinito.
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