19 septiembre 2021

Ángeles

“(…) Desde los tiempos más remotos, vuelan los ángeles guardianes, siempre celosos de sus votos, contra atropellos y desmanes, junto a las cunas infantiles, junto a los tristes, moribundos, cuentan que velan los gentiles, seres con alas de otro mundo…”

Silvio Rocríguez (Cita con Ángeles)

Les tocó el asiento separados, uno detrás de mi, el otro en la fila de al lado, venían juntos, muy altos, negros, con una sonrisa brillante en los labios, hablaron algo en francés, se pasaron un libro para el viaje, la gente comenzó a entrar mirando el número de su ubicación: ventanilla, pasillo, en medio, derecha, izquierda, los jóvenes migrantes magrebíes venían muy despistados, muchos era la primera vez que viajaban en avión, algunos no sabían leer, entonces ocurrió el milagro, los dos hombres empezaron a ayudarlos como si fueran personal de la compañía aérea, les miraban la tarjeta de embarque: «tu allá», «ese no es tu sitio», «sigue más atrás», «vuelve adelante, tu fila es la ocho, «tranquilo hermano, no problema si te equivocas».

Por un momento los imaginé en la patera o el cayuco, atendiendo a los que morían de hambre o de sed tras semanas de navegar a la deriva, ayudando a partir para siempre en el mar a seres sin salida, también los pensé prosperando, montando alguna cooperativa agrícola con otras almas sin fronteras, preparando un guiso colectivo con las verduras recolectadas entre todos, antes de la fiesta y el baile.

Después de colocar a medio avión se miraron y sentí su sonrisa cómplice, como un calor especial de ternura solidaria, me alegró que aquellos pobres pibes tuvieran esa pequeña ayuda, aunque al llegar acabarán deambulando por las solitarias carreteras del aeropuerto, esperando al ser querido, al amigo lejano o tal vez a nadie, solo dejando que la deriva del destino les arrastrara a buen puerto.

Los ángeles esa noche estuvieron tan cerca, volaron conmigo, extendiendo sus alas invisibles entre la inmensidad de los cielos.