1 diciembre 2022

Con la foto de mi abuelo Pancho.

«Aprende como si fueras a vivir toda la vida y vive como si fueras a morir mañana».

Sir Charles Chaplin

Mi vínculo con las letras viene de una tarde de marzo del 37, aunque naciera en los 60, ese día fusilaron a mi abuelo Francisco a las cuatro de la tarde, creándose el segundo mayor drama de mi familia tras el asesinato del niño en su cuna de Tamaraceite. No sé cómo un día este humilde maestro que nunca ejerció comenzó a juntar palabras, que de alguna forma todavía inexplicable acabaron en cinco libros.

Aunque escriba sobre el genocidio provocado por el fascismo español, nunca presumo de ser historiador, nada más lejos, soy consciente de que hay verdaderas eminencias de la historia, algunas grandes amigos, casi hermanos del alma.

Por eso todo lo que leen de mi son las locuras de un aprendiz, casi un viejo aprendiz, con el corazón helado del dolor heredado, con muchas decepciones y errores en este proceloso viaje. Sin intención de molestar ni hacer daño a nadie.

Hay gente que me quiere y gente que no me quiere, la dignidad mueve mis dedos en el teclado cada día más cansado, más unido a la tierra, al barro en mis manos, despreocupado de pomposas presentaciones de mis obras, aunque haya algunas propuestas que irradian mucho amor, ilusión y esperanza.

Aprendiz de tant@s maestr@s, de las semillas sembradas, aprendiz de la energía de quienes fueron masacrad@s por defender la libertad.