26 mayo 2022

Biográfico

En Pinedo este domingo día de La Paz con gente entrañable y que me quiere como Julia León, León Ruiz, Natalia y Pilar

«Chiquillo no cambies nunca y saca de tu interior toda esa ternura rebelde, no te dejes amedrentar por esos hijos de un asesino burgués, de un puto cobarde de familia noble, de los que se vendió para salvar su vida, mientras asesinaban a sus propios camaradas».

Juanito Hernández Rodríguez, más conocido en el barrio de Los Giles por Chanito «El Comunista»

Está uno acostumbrado a sobrevivir en la cuerda floja de la memoria y la dignidad, mientras llegan a tu vida personas que van pasando y de todas se aprende, bien o mal, a veces con el alma desgajada, “hay gente que si, hay gente que no”, como dice una canción de mi querido Taller Canario.

De repente individuos que conoces o no conoces de nada te ofrecen nuevos proyectos: de ilustración, cómics, cine, teatro sobre tu humilde obra literaria o tu familia; o simplemente te brindan apoyo solidario en cualquier lucha, algunas cosas salen, otras mueren en el olvido, como si esos penitentes enemigos, hijos de gerifaltes de Falange con disfraz de “izquierda”, movieran sus influyentes hilos: “cuidado con este que es un revuelvemierda”, un mentiroso, un conflictivo, “el loco de la fosa común, un radical”. Joder!! Pero si radical es ir a la raíz de los asuntos carajo.

Otras veces hay gente que te escribe una canción, un poema, una reflexión preciosa a uno de tus familiares asesinados y tiembla tu corazón estremecido de ternura, de pura emoción, otros un día le compartes un wasap sobre una lucha común y ni siquiera te contestan, aunque le hayas ofrecido estar en tu próximo libro con una colaboración, algunos con proyectos que te han hecho invertir horas de trabajo y de golpe y porrazo desaparecen sin explicaciones.

Yo soy de los que no insisto con nadie, mi vida hace años que fluye como un río de agua limpia, “hay gente que si hay gente que no”. Simplemente pasan a engrosar la lista de los que prefieren creer a tus detractores. Es respetable, así es la vida, cada cual es libre de seguir su estela preferida.

Lo poco que me queda en esta exigua y corta vida prefiero pasarla con la frente alta, sin arrodillarme jamás ante nadie a no ser que sea para declarar mi amor eterno.

Así soy, “hay gente que me quiere y gente que no me quiere” como dice una gran persona llamada, Silvio Rodríguez, a la que he tenido el gusto de tratar. No voy a cambiar por nada ni nadie, pasaré por la vida con las manos abiertas al abrazo y la ayuda a quien la necesite, eso aprendí de mi madre.