4 julio 2020

Calles para comemierdas

'Espacios en blanco', de Miguel Francisco Moreno

Mi familia solo quería que un humilde callejón de menos de veinte metros en Tamaraceite (Gran Canaria), muy cerca del lugar de un crimen fascista horrendo, que actualmente tiene un nombre bíblico, pasara a llamarse «Callejón del niño Braulio, Homenaje a todxs lxs niñxs asesinadxs por el fascismo en el mundo».

Pero las sesudas y avezadas mentes que gobiernan el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ahora mismo Podemos-PSOE-Nueva Canarias, nos pidieron a la familia, tras ser aprobada de forma previa la calle a Braulio en una Junta de Distrito, que teníamos que aclarar que mi familia no se inventó el asesinato del bebé, que tendríamos que justificar con Certificado de Nacimiento o de Defunción su existencia. Como si fuéramos unos mentirosos vividores, nos sentimos muy agredidos por estos cafres.

La verdad nos quedamos flipando cuando llegó ese escrito oficial de dicho Ayuntamiento, les contestamos también por escrito que un niño de esa edad en 1936 no se registraba, que normalmente las familias esperaban a que tuviera un año, ya que gran parte de los recién nacidos en esa época fallecían de tifus, tuberculosis, gripes, grastroenteritis, hambre, etc. Que el Certificado de Defunción era imposible conseguirlo porque fue un niño asesinado por miembros del propio régimen.

Esa notificación aclaratoria no consiguió nada de nada, luego lanzaron a sus pitbuls mediáticos para atacarnos y ridiculizarnos, su absurdabrigada mediática para decir que nuestra familia mentía, que Braulio nunca existió, que ni siquiera los testimonios escritos de testigos directos del brutal asesinato serían suficientes. Nos atacaron, nos insultaron, diciendo que nos habíamos inventado un asesinado fascista más en nuestra familia.

¿Para qué coño nos inventaríamos un nuevo crimen?

¿Qué sentido tendría añadir más sangre y dolor a nuestra familia?

¿Es que acaso podríamos cobrar algo por tener un muerto más?

Pues la respuesta sería NO, pues solo añadiría más dolor innecesario, por lo que quien niegue este crimen entra directamente en el juego del negacionismo más fascista de la historia de nuestro pueblo.

Yo mismo en mi labor de más de treinta años de investigación con entrevistas a cientos de personas que afirman que el crimen fue real, entre ellos testigos directos que vieron como el falangista le rompía la cabeza contra la pared al bebé, testimonios como el de mi abuela Lola García, mi tía Rosa García, mi padre Diego González, mis tíos Lorenzo y Paco González, además de personajes de gran relevancia política como el camarada Domingo Valencia, Juan García «El Corredera», Germán Pirez, entre otros.

Anteayer andando un rato por esta zona compruebo que todas las calles y avenidas cercanas a donde pedíamos una calle para mi tío Braulio González García, el bebé de cuatro meses asesinado por los falangistas en la noche e Navidad del 36, que fue denegada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con absurdos argumentos negacionistas, se las han adjudicado a todo tipo de comemierdas, meapilas del brazo en alto, fascistas y explotadores de trabajador@s de esta tierra como los de Hiperdino. Definiéndose a la perfección el perfil la chusma política de esta parte de la colonia.

Paciencia tendremos, sabemos que lo lograremos, nuestra lucha está basada en nuestros principios, por que siempre será invencible, más temprano que tarde, no solo Braulio, sino todas las niñas y niños asesinadxs por el fascismo tendrán su justo reconocimiento y homenaje.

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