25 abril 2024

Canarias: Memoria en fraude de Ley

En julio de 2006 familiares de represaliados acompañados de una arqueóloga abrieron por su cuenta una fosa común localizada en el Pinar de Fuencaliente (La Palma) donde hallaron una buena parte de los cadáveres de Los 13 de Fuencaliente. Una vez localizados llamaron a la guardia civil y tuvo que intervenir un juez.

(…) “Pero no estoy solo en esta empresa. Me acompañan en el reclamo más de nueve mil desaparecidos que han dejado, a través de las voces de aquellos que tuvieron la suerte de volver de las sombras, su mudo pero no por ello menos elocuente testimonio acusador”.

Julio César Strassera

Cuando cualquier persona me escribe para que le ayude a encontrar a su familiar asesinado por el franquismo lo primero que hago es mirar los archivos de mis entrevistas por si existiera la posibilidad remota de haberlo conocido en mis investigaciones, lo segundo es la desolación ya que ante la pasividad institucional absoluta al menos en las Islas Canarias, con claros síntomas de encubrimiento y negacionismo del genocidio, lo único que me queda es recomendarle los buscadores de víctimas del Ministerio de Presidencia del gobierno central que no siempre son efectivos o pasarle el enlace con listados de asesinatos que tiene la Asociación de Memoria Histórica (ARMH).

Tristemente en las islas lo tenemos muy difícil las familias de las personas represaliadas, los estamentos oficiales, sus políticos y técnicos no tienen ninguna voluntad política ni sensibilidad, aunque en Canarias sigan desaparecidos más de 3.000 militantes de la izquierda.

Si cualquiera pide una prueba de ADN a las entidades competentes su realización se eterniza, se demora en meses y meses, a veces años, según el estado anímico y la mala leche del técnico de turno, luego si por algún milagro consigue que se la hagan viene el silencio, pasa el tiempo y no te dicen nada, ni siquiera cotejan esos datos genéticos con los escasos restos exhumados sin identificación.

Este es el triste panorama y ninguna fuerza política del color que sea ha estado a la altura hasta ahora, planteando estrategias de buen trato y cariño hacia las familias de quienes fueron masacrados por sus ideas o por defender la democracia y la libertad ¿Qué menos?

No sería muy difícil trabajar en esa línea, pero parecen prevalecer otros intereses más cercanos a la ocultación y preservación del honor de los apellidos actuales vinculados al exterminio fascista que se inició en Canarias y resto del estado desde el minuto uno del golpe militar.

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