12 de septiembre de 2026

Ciudad de la injusticia

«Dicen los del gobierno español que todos vivimos a menos de cincuenta kilómetros de una fosa común, la del cementerio de Las Palmas la tienen algunos con toga a menos de cien metros y es como si allí no hubieran demócratas asesinados salvajemente que deben ser desenterrados cuanto antes.»

Alicia García Naranjo

Resulta desolador tener familiares asesinados enterrados en la fosa común de Vegueta, Las Palmas GC, a menos de cien metros de la Ciudad de la Justicia. Donde se dirimen todos los litigios judiciales de la isla, el lugar que debería obligar por Ley a los políticos que nos niegan a las familias la posibilidad de una exhumación de los restos de nuestros seres queridos para darles sepultura digna.

Es paradójica la vida. Un vertedero con un centenar de cráneos con disparos en la nuca, huesos destrozados por la tortura, casquillos de bala a tan poca distancia del templo legal donde jueces, fiscales, abogados, procuradores, van de caso en caso, dictando sentencias, mientras nuestros familiares continúan bajo toneladas de tierra y escombros por defender dignamente la democracia y la libertad.

Esto solo puede pasar en un estado fallido en el que prevalece la ocultación premeditada de un genocidio sobre un pueblo que soñaba con un mundo mejor.

Nadie mueve un dedo ni nos apoya, ni siquiera los sindicatos o la izquierda que tiene ahí a sus afiliados y militantes. Demasiada vergüenza ajena.

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