«[Los nazis y fascistas] Han demostrado durante todos los siglos venideros qué reservas insospechadas de ferocidad y locura están latentes en el hombre después de milenios de vida civilizada, y esta es una labor demoníaca».
Primo Levi
El ridículo footing consentido junto a entusiastas uniformados sonrientes del nazi italiano en el Campus de Guajara de la Universidad de La Laguna, Tenerife, el pasado viernes 14 de noviembre, fue un absoluto fracaso ante el rechazo y la movilización masiva de cientos de jóvenes estudiantes antifascistas. Quienes van a este templo del saber con sacrificios económicos de sus familias a formarse y a construirse un futuro digno. Todo lo contrario que estos financiados agitadores del lumpen, escoltados por quienes cobran para defender la seguridad de la ciudadanía. Esos del yugo, las flechas y las cruces gamadas van a las universidades a montar gresca, a provocar, amenazar y fomentar una “ideología” criminal.
Tipos que como este aprendiz de fuhrercito que más temprano que tarde desaparecerá del mapa mediático son incapaces de articular cuatro frases seguidas sin insultar o decir palabras soeces que tan solo buscan montar espectáculo. No hay más. No van más allá del “¡Pedro Sánchez hijo de puta!”. No hay discurso, no hay contenido, no hay inteligencia, tan solo odio y rancia ignorancia.
Recordaba con tristeza viendo el vomitivo esperpento en televisión, el asesinato de estado cometido por la Guardia Civil el 12 de diciembre de 1977 en ese mismo Campus de la ULL sobre el estudiante grancanario de biología de 22 años, Javier Fernández Quesada.
Ese día Tenerife vivía una jornada de huelga general convocada por los sindicatos y colectivos sociales en respuesta a las precarias condiciones laborales, a la brutal represión política que continuaba durante la llamada Transición. Una jornada tristemente histórica en una universidad que era un foco de movilización social, reflejo de un estudiantado comprometido, implicado ciento por ciento con las reivindicaciones democráticas y los derechos sociales.
Me pregunto qué hubiera sido de Vito Zoppellari Quiles de haber ido a provocar y fomentar el fascismo en esos años a ese mismo espacio académico.
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