29 de julio de 2026

Cuba en la ternura

Maestro cubano junto a estudiantes de primaria (CiberCuba)

«(…) Tengo, vamos a ver, que ya aprendí a leer, a contar, tengo que ya aprendí a escribir y a pensar y a reír…»

Nicolás Guillén – Tengo (Fragmento)

Hace unos siete años me encontré por casualidad con una antigua usuaria y amiga de mi trabajo en el terreno social, omito su nombre. Cubana treinteañera, limpiadora de profesión, residente en las Islas Canarias, habitual peticionaria de ayudas de alimentos.

Tras saludarnos con un abrazo le pregunté que cómo estaba y adonde iba con tanta prisa, respondiéndome que salía para el aeropuerto en unas horas a enviar a su único hijo de doce años a Cuba. Yo le dije sonriendo medio en broma:

-¿Pero muchacha loca tú no estabas en contra de la revolución?-

Ella me respondió presurosa con su acento tan bello y parecido al canario:

-Claro que si Paco yo soy demócrata, pero es que allí la educación es gratuita y mi niño podrá estudiar sin pagar un peso y tener estudios universitarios con los mejores docentes de Latinoamérica-

Luego añadió:

-Quiere ser médico para enorgullecer a su madre, una vez termine la carrera me lo traigo para acá chico y aquí tendrá el futuro asegurado-

Yo me quedé sorprendido, nos despedimos con otro abrazo, le deseé mucha suerte y se perdió entre la multitud de la Avenida de la Playa de Las Canteras.

Hoy me acordé de ella leyendo la prensa y como Donald Trump presumía de que había arrodillado al pueblo cubano tras sesenta años de bloqueo, de cortar todo suministro de petróleo durante los últimos tres meses, obligando a su gobierno a negociar su modelo más peculiar de lo que el amigo íntimo del pedófilo Jeffrey Epstein llama “democracia”

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