2 diciembre 2020

Del balón y las botas rotas

Imagen: El fútbol canario tras la guerra civil (C)JAVIER DOMINGUEZ GARCIA.

Tú misma un día escribirás tu historia.

Islas que tienen de coral el beso

y las raíces, pirámides de sombra

y nidos de volcanes, te dibujan

-gemelas de tus altos miradores-

en cartas ausentadas de tus ojos

que pulsan el insomnio de las velas.

Son imágenes tuyas, anagramas

de soledad de boca sin amante,

maduras de esperar, madres de mitos

con ángeles tatuados y tambores,

fieles viñetas de tu biografía.

(La rodilla en el agua, 1984-1935) Pedro García Cabrera.

«(…) El tal «Juan Pintona», era arbitro de fútbol, también torturador, asesino fascista, conocía bien nuestra labor deportiva con los chiquillos en Tamaraceite, recuerdo cuando me amonestó jugando en el Luz y Vida F.C. contra el Luz y Progreso, equipo del barrio capitalino de San Juan en el campo de Los Giles, tan solo por sacar el balón con una entrada sin daño desde atrás, limpia, no le gustaba que entráramos por la banda a muerte, buscando el centro, sin miedo, la portería, el gol, siempre ponía trabas, amedrentaba con su porte de tipo alto con gafas redondas como el nazi Joseph Goebbels al que admiraba, como si supiera los secretos del noble deporte, me lo topé de frente en el centro de tortura de la calle Triana, nos quedamos mirando, nos conocíamos bien, él ahora falangista, torturador, asesino, yo uno más, un pobre resistente de aquel torbellino de muerte y tortura, jugador si, pero un pobre diablo detenido, condenado a muerte, uno más de los miles que ya estaban asesinando en toda la isla. Me puso aparte, me llevó a los sótanos de la comisaría de Falange, me colgaron por los brazos para darme leña con las varas de acebuche, me destrozaron la piel, la carne, todavía tengo esas cicatrices, no se quitan, son para siempre, me destrozaron lo poco que me quedaba de esperanza, me sentí muerto, preparado para meterme en un saco de papas y tirarme a La Marfea, no entiendo como salí de aquello, como sobreviví sin casi quererlo, para verme luego en la fila del rancho en el campo de concentración de Gando, esperando la comida llena de chinches, aquel revuelto de caldo sin nada, solo bichos y muerte…»

Testimonio de Alberto Salazar Sarmiento, jugador del Luz y Vida F.C. entre 1929-1936, vecino del barrio de Jacomar, Tamaraceite, (Las Palmas GC).

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 18 de diciembre de 1999, en La Goleta, municipio de Arucas.

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