28 de julio de 2026

El día que murió Netanyahu

«(…) Pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino
desde las colinas de Judea hasta los campos de concentración del III Reich. Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno.»

Luis Rogelio Nogueras – Halt (Fragmento)

Como cuando murió nadando en el mar el doctor Méngüele. El día que se muera Netanyahu el océano infinito se teñirá de un color rojo sangre.

El cielo estará oscuro como la muerte. Nubes negras de una lluvia retenida de horror indescriptible que jamás regará la tierra, dejando secos los escombros repletos de huesos infantiles destrozados por las bombas.

La tierra respirará más tranquila de alivio, igual que aquella mañana Josef Mengele, el conocido «ángel de la muerte» nazi, en aquel 7 de febrero de 1979 en Bertioga, estado de São Paulo, Brasil. Ahogado por un accidente cerebrovascular mientras nadaba en una playa.

Benjamín Netanyahu sigue ahora mismo generando dolor como hizo Adolf Hitler con su propio pueblo, los hijos de Judea y la tierra de Sion.

El presidente de Israel adopta exactamente los mismos métodos criminales, como si nunca hubieran aprendido, también absurdamente se cree representante del pueblo elegido por Dios.

¿Qué Dios más terrible y cruel que masacra familias enteras desarmadas, niñas y niños inocentes arrasados por las bombas de racimo o de fósforo?

Ese día la puesta de sol desde cualquier playa del planeta será distinta.

La espero paciente para contemplarla y ver que la estrella que mantiene vivo este remoto sistema solar quizá dibuje una tierna sonrisa.

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