27 septiembre 2020

El miedo de Antonio «El Majorero»

«(…) -¿Estás seguro que no tendré problemas por contarte todo esto?- yo moví la cabeza con la vieja grabadora en mi mano izquierda. Cerró los ojos, cabeza gacha y comenzó a decirme en voz muy baja: Entonces te diré paisano que a los hombres que traían desde las comisarías de la calle Luis Antúnez y de Los Arenales los bajaban del camión en la finca de La Noria, la de Jinámar que era del Conde, allí los ponían de rodillas contra la pared del edificio que ahora se ve desde la autopista, entonces los pistoleros falangistas Mederos, Del Río Ayala, Maestro Barber y Manuel Aguado «El Gallego» comenzaban a disparar en sus nucas como si fuera un trabajo, los muchachos caían al suelo redondos echando un chorro de sangre por sus cabezas que parecía una manguera a presión de agua roja. Esto lo hacían los hombres de azul entre risas y bromas, con las botellas encima del bordillo del almacén chupando aguardiente como locos. No les importaba ver aquellos cuerpos amontonados al lado del pozo pa tirarlos uno a uno entre dos falangistas, uno los agarraba por las piernas, el otro por los hombros y los jincaban al agujero y decían entre ellos que estaban seguros de que jamás nadie los encontraría por la tremenda profundidad. Aquellos pobres caían como piedras al fondo, tardaban en llegar por lo profundo, luego hacían un ruido enorme cuando chocaban contra el agua y el barro, pero por momentos parecía que no tenía final aquel pozo del demonio, los cadáveres nunca lo rebosaban, aunque tiraron a más de cien…»

Fragmento del testimonio de Antonio Hormiga Berriel «El Majorero», nacido en Fuerteventura, jornalero en la Finca de La Noria (Jinámar), entre 1928-1945. Entrevista realizada en diciembre de 1999 en el barrio de El Caracol (Telde).

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