23 octubre 2021

El oscuro módulo del pensamiento libre

El concejal de la CUP Josep Garganté quema una foto del Borbón.

A Roberto Mesa con el corazón encogido de tristeza


Cualquiera puede acabar en las siniestras prisiones del régimen español, bien lo dijo Thoreau, “Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel”. 
 
Si dices lo que piensas, si cantas, rapeas o lo que los regidores de esto que llaman pomposamente y eructando odio, “España”, te machacan, si además creen, aunque no lo expreses, que piensas algo contrario a sus enseñas, banderolas, Cristos, Vírgenes, toreros, legionarios y escudos fascistas te pueden encerrar por muchos años arruinando tú vida.
 
A esto lo siguen llamando “democracia”, “país miembro de la UE” o de “la Alianza Terrorista OTAN”, a esto lo llaman “nación civilizada y moderna”, cuando no es más que el lugar más propicio para el saqueo de toda Europa, donde abunda la corrupción política generalizada, el abuso de poder, la prevaricación, el robo cotidiano del patrimonio público, las privatizaciones y saqueos para pagarse vicios caros los mangantes que cantan exaltados “El novio de la muerte”, pero amenazan a quienes le piten a un himno franquista en cualquier evento deportivo, esos de la misa casi diaria, el guardaespaldas y el coche oficial.
 
Estas letras que ahora estás leyendo pueden ser en pocos días las de un preso político, la de alguien que puede estar colgado de un gancho en un centro de detención recibiendo golpes, saboreando el sabor a mierda de “El submarino”, el cortocircuito de “La picana” o las humillaciones de los esbirros de la patada, el porrazo y el maltrato.
 
Qué poco hemos aprendido para que millones de personas sigan votando por este esperpento, por aquellos que pagan sus títulos, másteres, posgrados y otros engendros para figurar en sus falseados currículos, los del sobre, el maletín repleto de billetes de quinientos euros a cambio de prebendas, la “Caja B”, el apoyo a guerras genocidas, invasiones, bombardeos sobre población civil, donde solo quedan los restos desperdigados de niños inocentes.
 
Todo parece indicar que la cárcel será el espacio de quienes expresamos lo que sentimos de cualquier forma, escribiendo, cantando, bailando, pintando, interpretando, recitando, creando poesía y rebeldía, bienvenida sea si es la dignidad, la valentía la que nos una en el oscuro módulo del pensamiento libre.