30 septiembre 2020

Fin de año para el asesinato y la memoria

Imagen: Pintura "Aquelarre" 1969 (Equipo Crónica)

Imagen: Pintura "Aquelarre" 1969 (Equipo Crónica).

Fragmento de la entrevista sobre la represión franquista en Canarias, realizada en julio de 1998 en el barrio de El Toscón, Gran Canaria, a Salvador León Tejera, hijo de desaparecido.

» (…) Mi padre estaba celebrando el fin de año con toda la familia en casa de Titi Lola, los niños jugábamos fuera comiendo golosinas, estábamos en el callejón de El Pilar, en La Montañeta de Tamaraceite, fue todo tan rápido, casi no los vimos llegar, parecían fieras azules, solo sé que miré y vi como sacaban a mi padre a golpes de máuser y patadas del patio donde estaba la mesa con la comida y las bebidas, llevaba una herida enorme en la cabeza y cojeaba. Más abajo había un camión de Los Betancores parado con el motor en marcha, lo rodeaban varios falangistas y guardias civiles pistola y fusil en mano, arriba entre los sacos que se usaban pa los racimos de plátanos había un montón de hombres, casi no cabían, todos apretados unos contra los otros y las manos amarradas a la espalda con soga de pitera, algunos eran conocidos de los barrios de la Carretera de Teror y Arucas, solo distinguí a Manolillo Dieppa el novio de Rosarito Amador.
La fiesta se interrumpió para siempre, en el suelo había sangre, él me miró un momento, solo alcanzó a decirme:
– Tranquilo, ve con tu madre, pronto regresaré, estos hombres me traerán de nuevo – Fue la última vez que lo vi, supimos al día siguiente que lo llevaron a la comisaría de Luis Antúnez, donde llevaban a muchos detenidos pa torturarlos, de allí se sabía que a los que no ahorcaban o colgaban por los ojos con ganchos de hierro los llevaban pa desaparecerlos a la Marfea, a la Sima de Jinámar, a la finca de La Noria del Conde en Bocabarranco, al barranco de Silva en Telde o a los pozos de los barrancos de Guiniguada o Guayadeque. Eran tantos sitios de exterminio donde llevaban a los hombres aquellos hijos de puta que nunca supimos donde podía estar mi padre y el novio de Rosarito.
Se me quedó grabado a fuego pa siempre ese fin de año del 36, todavía brindamos esa noche, ahora con mis hijas y nietas por la memoria de Agustín León Torres, mi padre, jornalero de profesión, al que se llevaron con solo 25 años.”
Síguenos y comparte:
error12
Tweet 20
fb-share-icon20