13 de septiembre de 2026

Francamente un criminal

«Fueron tantas sentencias de muerte firmadas que perdió la cuenta. Franco era de misa diaria y rogaba por su perdón, lo que siempre lo persiguió fue nuestra memoria.»

Rocío Panero Roncero

Cuando desde muy niño veía en la escuela su foto presidiendo las aulas junto al nazi José Antonio, no imaginaba que este tipo con aspecto tan ridículo había generado tanto dolor y muerte. Comenzando por mi propia familia y cientos de miles de mujeres y hombres más torturados y asesinados tras el final de la guerra de resistencia al fascismo en el 39, la que perdieron quienes defendían la igualdad y la democracia.

Franco fue un criminal de lesa humanidad en toda regla porque encabezó el genocidio. Holocausto español como lo define Paul Preston en una de sus obras más emblemáticas. Da risa por no llorar pensar que aún en 2025 salgan a las calles energúmenos exaltandolo en sus sanguinarias “cacerías” de personas migrantes, LGTBI+ o cualquiera que piense diferente, dando vivas a este asesino que sumió a España en el horror durante cuarenta años de oscuridad, más la vergonzosa propina borbónica.

Sus compañeros de armas lo ridiculizaban sin imaginar que de sus manos saldrían las firmas de tantas sentencias de muerte.

No amigas y amigos, no hagan caso de ese bulo, uno más, de que con este surrealista personaje se vivía mejor. Es de las mayores falacias que he escuchado. Vivieron mejor los abuelos y padres de sus herederos que incrustados en los actuales estamentos oficiales siguen añorando el criminal fascismo.

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