20 abril 2021

Franco bailando un tango

Franco durante la autopsia del General Balmes en el cementerio de Las Palmas (16/07/36)

«Vegueta hermano está lleno de cuerpos asesinados por los fascistas, es un lugar sagrado para muchos empeñados en seguir encubriendo el genocidio, tienen suerte de que sea una fosa común en un cementerio, de lo contrario hace mucho tiempo ya hubieramos sacado sus restos y luego llamado a la Guardia Civil».

Domingo Salazar Herrera

En el momento que se tomó esta foto, 16 de julio de 1936, cementerio de Las Palmas, el General Franco disimulaba muy bien durante la autopsia al General Balmes que era su asesino directo, que la muerte del militar no fue un suicidio, si no un asesinato en toda regla planificado por el propio futuro Caudillo, en un minucioso plan de exterminio de decenas de altos mandos militares de toda España, todo aquel militar de alta graduación que se hubiera manifestado por el respeto a la legalidad democrática, todos aquellos que se opusieron desde el primer minuto a un golpe de estado fascista.

Semanas después ese cementerio abría la tierra de sus fosas comunes a cientos de fusilados, hombres sencillos y coherentes con sus ideas: jornaleros, concejales, alcaldes, abogados, maestros, militares demócratas, sindicalistas, entre ellos mi abuelo, Francisco González Santana, que acribillado a balazos fue enterrado junto al alcalde comunista de San Lorenzo, su amigo íntimo, Juan Santana Vega, el 29 de marzo de 1937 en la fosa común número dos del Departamento número seis.

Ahora tras más de ochenta años la triste energía de este criminal de lesa humanidad sigue presente en este campo santo, al denegar las actuales instituciones públicas canarias a las familias la posibilidad de investigar a fondo, excavar este cementerio, para intentar recuperar los restos de cientos de personas que fueron asesinadas por defender la democracia y la libertad.

Franco mira sereno, sonriente, rodeado de esbirros en la foto, parece presentir con tantos años de antelación que en España tras el golpe del 36 jamás habría democracia, que seguiríamos siendo el culo de Europa, el último reducto mundial del fascismo, que las familias de los asesinados estaríamos condenadas por siempre a que nos sigan fusilando día tras día, año tras año, sufriendo la humillación de un Régimen del 78 que huele a barro de cuneta y sangre inocente.

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