26 enero 2021

Fusilamiento de la democracia

«Primero pago a un maestro que a un general». Pancho Villa

Fusilar alegremente a más de 26 millones de españoles, así solucionan las cosas los fascistas, ya lo hicieron tras el golpe de estado del 36 y sus más de 500.000 asesinatos de estado, incluso dentro de este esperpento que llaman «democracia» o «monarquía parlamentaria».

Lo más grave de todo esto es que quienes hacen esas afirmaciones han encabezado el ejército español hasta hace unos meses, en algunos casos, otros hace apenas unos años, pero son los mismos reaccionarios que han departido amigablemente con el rey de España, el de antes y el de ahora, con presidentes del gobierno, con ministros, los de antes y los de ahora, en sus desfiles patrios del Día de las Fuerzas Armadas, en sus millonarios banquetes de cinco tenedores, brindando con vino español, dando vivas a España, al rey y a la democracia.

El cáncer del fascismo sigue incrustado en cada estamento del actual régimen español, por mucho que presuman de democracia europea avanzada. Lo hemos visto en esa demanda de fusilamientos masivos, lo vemos diariamente en las decisiones de las altas cúpulas judiciales, en el comportamiento violento de la policía con el pueblo trabajador.

Esta metástasis no tiene cura, sólo sirve para que nada cambie, el todo atado y bien atado, para llenar bolsillos de corruptos, para aumentar las cifras de pobreza y exclusión social de la inmensa mayoría de la población, para implantar gobiernos títeres que no se atreven a ejercer una auténtica transformación social, llevar a cabo una Transición verdadera, políticos que conviven plácidamente ante el poder económico, judicial militar y religioso, con una Iglesia Católica más cerca de Hitler que de Leonardo Boff.

Precisamente hoy día de su Constitución, entre ofrendas para tres o cuatro enchaquetados con mascarilla, selectos cócteles para una minoría privilegiada, se alejan cada día más del pueblo, de exhumación de las fosas comunes y de las cunetas, agujeros del horror que siguen repletas de la única patria digna.

Hoy es un día triste para la libertad, donde escribir, rapear, cantar, recitar, pintar, interpretar, bailar…, puede suponer un duro castigo, incluso la muerte, si continúa esta deriva hacia posiciones involucionistas, si se sigue permitiendo la impunidad de los herederos ideológicos del criminal franquismo.

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