4 octubre 2022

Portada del disco Ach guañac, pintura de Luis Morera, grupo Taburiente

«Dile al mundo el llanto de esta tierra, grito seco que quiere vomitar, el magma de su entraña, y entre grietas los hombres se levantan».

Luis Morera

«Canario la papayaaa», «la guaguaaa», «oyentaa» (80), «esas mujeres isleñas que están buenas pa un buen meneooo», «mi niñooo» «guancheee». «moroo»…, y otras subnormalidades propias de mentes enfermas, tantas barrabasadas juntas que he escuchado, me lo han dicho muchas veces desde que era muy joven con el patético disfraz de la broma, personajes de esta península ibérica absurda y con niveles culturales, políticos y morales bajísimos en gran parte de su población. Nunca lo escuché de catalanes o vascos que he conocido, que de alguna forma nos sienten como pueblo hermano, AVISO, no generalizo, no hablo de la globalidad pero si de una gran parte, tampoco de personas que puedan tener conciencia sean de donde sean o algo de formación educativa, pero existe ese estereotipo sobre quienes hemos nacido en las islas, ha sido la tónica general en mis experiencias vitales. Percibirnos como un peculiar pueblillo de ultramar, allá lejos, los que aparecen en el mapa del tiempo en territorio libio o portugués, no al lado del desierto del Sahara, que es de donde realmente somos: AFRICANOS, no esos de la salsita, el ridículo baile del mojo picón, la genuflexión y sumisión ante el «GODO» (infórmate si te interesa que es para nosotros esa calificación), sin valorar para nada que somos una cultura de alto calado etnográfico e histórico, con identidad propia a pesar de la aculturización, del servilismo al turismo, escuela de camareras, de fregánchines, de limpia culos europeos, a pesar del brutal genocidio indígena y franquista, de la esclavitud, de la caciquil explotación, del derecho de pernada, de tener que emigrar para no morir de hambre, de la destrucción casi absoluta del medio natural por constructores y cargos públicos corruptos, de la mafia política cipaya que nos ha gobernado y nos gobierna. Somos un pueblo con un habla específica, propia, repleta de riqueza lingüística aunque nos robaran el idioma a fuerza de represión y hasta amputaciones de la lengua. Es bueno y decente respetar a cada pueblo, sus valores, su cultura, su idiosincrasia, sus costumbres, su cosmología, su forma de ver el mundo, lo contrario es caerse al suelo y quedarse comiendo hierba.