9 agosto 2022

Honorio

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles»

Bertolt Brecht

Con este poema del gran dramaturgo antifascista alemán he querido comenzar estas letras sobre el luchador ecologista teldense y canario, Honorio Galindo.

Hoy se que aunque está más fuerte que nunca en sus principios morales invencibles, también percibe un día triste, anoche en una asamblea de la asociación ambientalista que preside desde enero de 2011, fue defenestrado de su cargo, al parecer y habló sin muchos datos, con no pocas irregularidades que va a denunciar ante los tribunales.

Honorio, como inmenso guerrero del arco iris, que desde que lo conocí a principios de los 90 reforestando de vida la Montaña de San Gregorio (Tamaraceite), es de los pocos que ha pasado días y noches encadenado a muchos árboles para que no los talaran, encabezando y liderando, no sin todo tipo de represalias e intentos de soborno con dinero y lustrosos puestos de trabajo, luchas históricas en la defensa del medio natural canario. Lo llamas para cualquier iniciativa ecológica y siempre está dispuesto a la ayuda desinteresada. Camarero de profesión, hombre humilde, obrero, con una infancia muy dura, ha vivido siempre desde el lado justo de la heroica dignidad.

Pero esta vez parece que los tentáculos de los que quieren llenarse los bolsillos destruyendo lo poco virgen de las Islas Canarias también han llegado a un sector del movimiento ecologista, pensando que quitándole la presidencia de un colectivo lo van a poder parar en su lucha, amedrentando a un hombre de bien que vive sin miedo, siempre con la prioridad de la defensa de la Madre Tierra.

Desde la distancia hoy le he mandado muchos ánimos y le he manifestado todo mi apoyo incondicional, me ha respondido con su inmensa energía, dispuesto a bregar sin tregua contra todos los obstáculos, hasta contra los que tod@s creíamos que estaban de su parte; y de la preservación de la esperanza en un mundo mejor para cada ser vivo.

¡Gracias Honorio por tanto!