«Silencio, muchos silencios. Emociones sin palabras y palabras sin emociones. Retorno de lo reprimido. Con restos. Disfunción emocional, fobias, neurosis, necesidad de tener enemigos, polarización, miedos heredados, rabia incontenible, depresión. Duelo congelado, duelo no elaboración, transmisión familiar con vacíos, semiverdades y ocultaciones. Angustias. Sin sentidos…»
Clara Valverde – Desenterrando las palabras
A seis días apenas de presentar otro libro sobre los crímenes del franquismo en la isla donde nací y viví la mayor parte de mi vida, aún me cuesta y me remueve por dentro regresar de mi exilio interior. Me causa rechazo enfrentarme con los paisajes, con gente que sé que me quiere y otras que no me quieren.
El tremendo daño de los asesinatos en mi familia, la persecución posterior, las represalias políticas y laborales que sufrí y de las que aún me cuesta salir de sus traumáticas secuelas. Me supone un enorme esfuerzo subirme a un avión y regresar de nuevo por solo unos días a la tierra a la que a pesar de todo sigo queriendo tanto. Hay personas que me esperan. La ultima vez el pasado mes de junio un salón abarrotado con casi dos centenares de rostros, en su mayoría desconocidos, que siguen y leen mis trabajos.
Será otro viaje iniciático por mis miedos, mis daños en lo profundo del corazón y de mi alma. Llaman radios para entrevistas, una periodista que quiere información sobre la muerte por atropello de su hermana para escribir un libro.
Quizá esos instantes que puedes ver en la foto de mis padres desolados ante la fosa común donde sigue mi abuelo junto a decenas de compañeros asesinados, sin excavar ni exhumar por parte de unos políticos e instituciones cobardes, al servicio de los herederos de los genocidas, me hagan salir de mi confortable universo a miles de kilómetros para volver adonde tanto he sufrido.
El lugar de la memoria y el dolor subyugante. Diego y Lola sosteniendo la foto de su ser querido acribillado a balazos, murieron sin que se hiciera justicia, sin que se reparara el brutal sufrimiento infligido por esta “democracia” que ahora presume de aniversario y de éxito con más de 120.000 demócratas en fosas comunes y cunetas.
Allí estaremos entregando lo que me queda de esperanza.
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