5 diciembre 2020

La fuga del viento

Imagen: Foto del libro "Los campos de concentración de Franco" de Carlos Hernández de Miguel (Cortesía de Fernando Caballero Guimerá)

«(…) Ellos planearon la fuga desde el campo de concentración de Gando con mucho detalle, se jugaban la vida y eran conscientes de que podían morir, la idea era escapar hacia el mar de madrugada y en una barquilla que les dejarían los camaradas en Ojos de Garza partir hacia la costa africana, me acuerdo ver a tu abuelo Pancho reunido con el alcalde comunista Juan Santana Vega, con Antonio Ramírez Graña que era el secretario del Ayuntamiento de San Lorenzo y también el jefe de la policía municipal Manuel Hernández Toledo. Todos iban a ser fusilados el lunes 29 de marzo del 37 a las cuatro de la tarde en el campo de tiro de La Isleta, pero había rumores de que Franco estaba firmando indultos, que era posible que llegara a tiempo y salvaran sus vidas. Esa era la gran duda, el gran dilema, escapar y jugárselo todo a una carta o esperar por esa carta del dictador que los condenaría a cadena perpetúa pero no serían fusilados. Se les veía inquietos a los cuatro, Matías López Morales, otro de los condenados a muerte, no estaba con ellos, porque estaba haciendo el servicio militar y lo tenían recluido en la prisión del Castillo de San Francisco. Tu abuelo no dejaba de hablar de los chiquillos, de sus hijos, del pobre Braulio, de que no podía dejarlos solos con tu abuela, que no quería que pasaran hambre o que los vendieran como hacían los falangistas con los hijos de los republicanos asesinados. Por eso me dio tanta tristeza cuando se los llevaron la madrugada del 29 de marzo del barracón del campo, los pobres esperaron hasta última hora porque se supo que había llegado el indulto, lo que no sabíamos es que lo habían retenido por presiones de la patronal agrícola de Tamaraceite hasta después del fusilamiento. Nunca los he podido olvidar, eran hombres valientes, se la jugaron todo en la lucha por la liberación de nuestro pueblo…»

Fragmento de la entrevista a Gustavo Guerra Herrera, maestro de escuela nacido en la isla de La Palma, preso político en los campos de concentración de La Isleta y Gando (Gran Canaria) entre 1936-1942. Testimonio recabado en mayo de 1991 en Tazacorte (La Palma).

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