27 octubre 2021

La llamada de Julita

Fotograma del documental "30 años de oscuridad", de Manuel H. Martín

«La violación de mujeres y niñas era de sus mejores armas: humillar, vejar, apalizar al que consideraban sexo débil, así cometieron todo tipo de tropelías en cada pueblo y barrio de cara rincón de España, aquellos cobardes de Falange y La Legión, junto a los moros de Franco, eran expertos en violaciones en manada, destrozando para siempre la vida de aquellas pobres infelices».

Nuria Callejón Prado, historiadora

Eran casi las doce de la noche y sonó el teléfono fijo en mi antigua casa de Tamaraceite, el sonido del timbre no se había escuchado más después de fallecer mi madre unos meses antes, a ella solían llamarla porque nunca tuvo móvil, me costó hasta encontrar el inalámbrico de no haberlo usado en años.

De entrada solo se escuchaba una respiración acelerada, le insistí varias veces:

-Si digamé- -Hola- -¿Quién es?-

Pasaron unos veinte segundos y nadie hablaba, solo respiraba, estuve a punto de cortar, pensé que era otra de las amenazas que suelo recibir por las cosas que escribo, pero en el último segundo se escucho un lejano:

-¿Es Paquito?

Hacía años que nadie me llamaba así, como en mi infancia, tan solo amigos íntimos, personas muy cercanas de mi familia. Le contesté que si, que era yo qué ¿Quién era?

La voz de mujer mayor muy nerviosa porque le costaba respirar me dijo:

-Es que yo sé que tú escribes libros y recoges testimonios de las personas que mataron cuando Franco-

-Yo soy una buena amiga de Lolita, tu madre, seguro que ni te acuerdas de mi, soy Julita la del Toscón, yo la visitaba alguna vez y a veces íbamos juntas a la misa de los sábados por la tarde-

La verdad que no la recordaba, pero si le dije que si necesitaba algo estaba a su disposición, que lo que quisiera decirme no tuviera problema.

Entonces comenzó a llorar al otro lado de la línea, no podía articular palabra, yo le pedí que se tranquilizara, que teníamos tiempo.

Me contó algo que hasta ahora no he publicado en ninguno de mis libros, pero que si estará en mi próximo proyecto literario, «Señales del alba», que si todo sale bien estará en la calle en diciembre de este convulso 2021.

Sin parar de llorar comenzó a contarme:

-La noche del 29 de abril de 1955 acabábamos de cenar mi hijas y mi marido, cuando fuera se oyó el motor de un coche, luego empezaron a tocar en la puerta muy fuerte, Juan salió y les abrió y eran cinco falangistas de Teror que estaban muy borrachos, querían entrar a por mis niñas que en esos días tenían doce y quince años.

Mi marido les hizo frente y le dieron un golpe con una pistola en la cabeza, dejándolo sin conocimiento en el suelo, luego entraron y a mi me dieron un cabezazo que me dejaron medio muerta sobre la mesa del comedor, echando sangre con una grieta en la frente y la nariz, entonces cogieron a las niñas y allí mismo las violaron uno a uno durante horas, vaciaron la despensa bebiendo ron y comiendo, eran cinco, el cabo Yanes, que también era policía municipal y concejal, Lorenzo Ramos, uno de El Palmar y dos más que nunca supe quienes eran.

Las chiquillas no paraban de chillar y llorar, les hicieron mucho daño, porque también les pegaban y se reían de ellas, las obligaban a beber ron a pecho, les apretaban las narices para que tragaran.

Estuvieron allí casi toda la noche haciendo todo tipo de maldades con ellas, nos robaron el poco dinero que teníamos, diciéndonos que si decíamos algo vendrían a matarnos.

Toda la vida he ocultado lo que nos pasó, mi pobre Juan se murió amargado por no poder decir nada, por ser imposible denunciarlos, sobre todo porque vinieron varias veces más.

Mi hija María del Pino tuvo varios abortos, la convirtieron en una desgraciada, Amanda, la más pequeña, dejó de hablar y todavía sigue muda, la pobre no vale para nada, teniendo yo que cuidarla.

Quiero que esto lo sepas tú, porque lo vas a publicar y esto no se va a quedar en el olvido, ya no podemos hacer nada, porque la justicia está podrida, incluso en esta democracia que es lo mismo que el franquismo-

Cuando terminó su relato estuvimos un rato callados, los dos llorando en silencio, no se como pude tomar notas mientras me hablaba, nunca quiso que nos viéramos en persona, todavía no se ni donde vive, creo por lo que me dijo que en un barrio de Las Palmas GC.

Es de las historias que más me han impactado, sobre todo por el año en que sucedió, donde ya no se estaba matando tanto como entre 1936-1945, aquel abuso es de los muchos que se cometieron en Gran Canaria.

Me ha emocionado que Julita confiara en mi para que recogiera su testimonio, no sé todavía si servirá de algo todo lo que publico, ya voy por mi cuarto libro, en breve un quinto, donde ella estará presente con su marido y sus niñas, el verdadero drama es que ya sabemos que jamás se hará justicia.