2 diciembre 2020

La mirada más dulce, Frasquita

Imagen: Frasquita y Juan Tejera Pérez en la entrada de su casa en 1983.

(…) Así lo sé, porque quiero echarme
En su misma fosa
Sin oración y sin losa
Hueso con hueso viajero
Lo sé como el aguacero
Sabe que acaba en la orilla…»

Silvio Rodríguez

«(…) Desde que se llevaron detenido a Juan me vi sola con todos los chiquillos, no teníamos nada y tuvimos que sobrevivir con ayuda de alguna familia que tampoco tenía, entonces me vi obligada a bajar todos los días caminando a Las Palmas a pedir limosna por las calles con Juan, Manolo, José y tu madre Lola que era la mayor, Javier todavía no había nacido. Fue terrible vernos sin comida, el hambre les hinchaba la barriga y teníamos que cocinar lo que tuviéramos a mano, me iba a la montaña de San Gregorio a coger bostas de vaca y las usaba como combustible porque ni madera teníamos, más de una noche les calenté solo agua y como contando un cuento les decía que dentro había zanahorias, papas, calabaza, judías, entonces ponía el agua en cada plato y todos imaginábamos que tenía sabor a potaje de verdura o de cilantro, a gofio amasado con caldo de pescado. Gracias a que tu madre que era la más grande con nueve años me ayudó con el resto de los hermanos. Nunca imaginé verme en la calle buscando comida y que no se me murieran de hambre. Al saberse que estaba sola los falangistas venían por las noches borrachos y se ponían a molestar, a gritar, a dar golpes, a meterse conmigo, que si era una puta, la mujer de un rojo, que si iban a abusar de mi. Los niños se asustaban y se ponían a llorar, lo pasé muy mal porque pensaba que se iban a meter en la casa y hacernos algo malo…»

Testimonio de mi abuela Frasquita González Rodríguez.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 17 de agosto de 1983, en Tamaraceite, Las Palmas GC.

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