13 abril 2021

Las hermanas de Sardina

Pintura de Oswaldo Guayasamín “Rios de Sangre” (1976)

“Las mujeres han sido, y siguen siendo, objetivo prioritario de las fuerzas militares en su ataque a objetivos civiles. Toda sociedad se vertebra entorno a sus mujeres, como sostenedoras del hogar y de la economía de bajo alcance y son la reserva reproductiva. Además, en toda sociedad patriarcal las mujeres son las depositarias del honor de la casa y de la sociedad y dañarlas a ellas es mostrar que sus hombres no son capaces de protegerlas y, por lo tanto, no son verdaderos hombres. La ofensiva militar llevada a cabo contra la población civil por las tropas sublevadas durante la Guerra Civil no fue una excepción en este aspecto”.

Guillermo Rubio Martín

«(…) Cuando nos bajaron de los camiones delante de la Comisaría de Falange en la calle Luis Antúnez, allí al lado de la playa de Las Alcaravaneras, no sabíamos ni a donde caminar, si palante o patrás, recibíamos leñazos por todas partes de los falangistas: patadas, palos, porrazos, culatazos de los máuser, casi por inercia nos vimos todos en medio del patio de aquel centro de tortura, nos obligaron a formar a golpes en filas de cuatro hombres, la mayoría veníamos ya con el cuerpo roto de las palizas desde que nos sacaron de nuestras casas, había dos muchachas de quince años, muy jóvenes, de Sardina de Gáldar, eran hermanas gemelas, parecían dos ángeles, rubias con los ojos verdes, nada más llegar se las llevaron enseguida pal sótano pa violarlas, en ese rato nos dejaron tranquilos allí entre la lluvia y los truenos de aquella noche terrible, todos los falanges y guardias civiles se pusieron en cola pa abusar de las chiquillas, las tenían amarradas en una mesa de taller boca abajo, por eso iban pasando de dos en dos, montando por detrás a las dos pobres niñas hasta reventarlas, era salvaje todo aquello porque no solo follaban sino que pegaban, maltrataban, borrachos como cubas, hasta que todo se convirtió en un río de sangre, ellas estaban muertas hacía rato pero seguían violándolas, les daba igual, parecían muñecas rotas, hasta que se jartaron dellas y las dejaron tiradas encima de unos sacos de plátanos que usaban pa meter los muertos, luego nos tocaba a nosotros y lo primero que vi desde que me bajaron fue a Juan Pintona, el conocido arbitro de fútbol y a Eufemiano Fuentes, sacándole las tripas a un compañero con una navaja de afeitar….»

Testimonio de Guzmán Viera Correa, vecino de la calle Triana en Las Palmas GC, durante los años del genocidio.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 29 de diciembre de 1994, en la Universidad Popular de La Isleta, Las Palmas GC.

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