«En la Sección Femenina nos ponían unos trajes folklóricos que exaltaban aquella España negra y rancia, obligándonos a bailar cada tarde bajo la atenta mirada de las esposas de militares fascistas…»
Carmela Jiménez Díaz
Hay tradiciones arraigadas en ciertos lugares del estado español que vienen heredadas del franquismo más genocida. Ayer alguien me mostraba un álbum de fotos que guardaba con celo, donde aparecía en los 80 con un disfraz que perfectamente podría ser de los años 40-50, mientras más gente era torturada y ejecutada por cientos de miles en paredones de toda esta España rancia y sanguinaria que hoy reviven los llamados patriotas de la ultraderecha.
Yo no soy de guardar nada y menos lo que simboliza el horror y el sufrimiento infinito de la clase trabajadora. Por eso mis ojos se sorprendieron ante el esperpento en que convirtieron a todo un pueblo tras el alzamiento sedicioso del 36 contra la democracia republicana, contra los avances educativos, culturales, sanitarios, sociales, emancipadores como el voto femenino.
Mi tristeza aún me dura porque fui testigo de algo que ya creía superado después de tantos años intentando exhumar de una fosa común a mi abuelo fusilado por los falangistas junto a miles de mujeres y hombres. Por eso no encuentro refugio ni amparo, me he convertido en una especie de apátrida. Mi propia tierra la están convirtiendo en un parque temático masificado para los habitantes de una Europa decadente y provocadora de inminentes guerras apocalípticas.
¡Vivan las caenas! era un grito dado por millones de españoles en 1823 al ser restablecido el absolutismo de Fernando VII con el auxilio de Luis XVIII de Francia y del Ejército del Duque de Angulema. Ese año se puso fin al Trienio Liberal iniciado con el pronunciamiento de Riego de 1820.
En la actualidad gritan “Por la unidad de España”, “A por ellos oeeee” y sandeces violentas, neonazis contra las personas migrantes, LGTBI o quienes sencillamente pensamos diferente a lo que piensan estos catetos a babor, en su mayoría muertos de hambre que viven de prestaciones irrisorias que no les da para llegar a fin de mes. Sus pulseritas con bandera patria igual serán comestibles.
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