27 noviembre 2022

Limpieza forzada

Imagen: Playa de San Agustín 1966. Fuente: FEDAC

«Los abusos, aun en el estado más sólido, son minas sordas que tarde o temprano estallan.»

Joseph Sanial-Dubay

La gobernanta del complejo terminado en 1978 de Maspalomas era una mujer con principio de obesidad mórbida, los 112 kilos le dificultaban estar como años antes detrás de las limpiadoras, “pegada como una lapa pa que hagan las cosas como son: cien camas y ochenta apartamentos al día como debe ser carajo”. Decía con voz ronca y varonil por el exceso de tabaco Kruger, María Rosa Santiago, vecina del Castillo del Romeral, criada desde los doce años del Conde De la Vega Grande, sufrió una brutal explotación durante los años duros en que falangistas y guardias civiles mataban a miles de hombres en la isla.

Su autoritarismo lo había aprendido en la mansión de Montaña la Data, donde tenía que limpiarle el culo al viejo patriarca “Grande de España”, el mismo que le hizo dos chiquillos cuando su cuerpo todavía era bello y ágil. Heredó también la dura disciplina sobre las explotadas camareras que tenían que firmar el mismo día contrato y despido en presencia de sindicalistas que antes habían sido raquetees nazis.