27 noviembre 2022

Lo importante es no perder el sillón.

«He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos».

Charles de Gaulle, primer ministro de Francia entre 1944 y 1946

“El poder solo corrompe a los corrompidos”, me decía en mi infancia mi abuelo Juan Tejera, condenado a muerte en 1936 en Consejo de Guerra por delitos de rebelión, conmutada su pena en 1941 y condenado a cadena perpetua en cárceles como las de Barranco Seco o Penal de Santa María, tras los años duros del genocidio canario en los campos de concentración de La Isleta y Gando en la isla de Gran Canaria.

El viejo Juan vivió sin miedo tras doce años de cárcel, no temió nunca a los asesinos de miles de sus camaradas y compañeros, tampoco a los traidores, recorríamos de la mano los cines de la ciudad de Las Palmas GC, disfrutando de films del oeste americano, entre otras producciones, de las piruetas mágicas de Bruce Lee en pos de la justicia, antes y después de las sesiones me contaba historias de represión y cárcel tomando un refresco. En esos años fue cuando empecé a reconocer de qué lado había que estar en la vida, la ubicación de lo justo y lo humano, donde estaba la maldad, el horror, la codicia y la mentira.

Varias décadas después me vi involucrado casi sin querer, por obligación moral, en la lucha por reparar la memoria de las personas asesinadas y desaparecidas por el franquismo. En mi familia hubo dos crímenes, el de mi abuelo fusilado, Francisco González y el de mi tío el bebé de cuatro meses Braulio González, destrozada su cabeza contra una pared en Tamaraceite por un conocido falangista la noche de Navidad del 36.

En esos años tropezamos con políticos sensibles, en 2010 el alcalde de Las Palmas GC, Jerónimo Saavedra, aprobó la petición de las familias de calles y un monumento para los mártires del antiguo municipio de San Lorenzo.

Diez años después el señor de la foto, expulsado recientemente de su partido, nos denegó junto a su alcalde y él presidente del Cabildo, peticiones tan justas como las que cito a continuación:

* Placa homenaje en la casa del alcalde comunista fusilado, Juan Santana Vega.

* Un humilde callejón de ocho metros a nombre del bebé asesinado como excusa para homenajear a tod@s l@s niña@s víctimas del fascismo en el mundo.

* Una excavación en los miles de metros cuadrados de la fosa común del cementerio de Las Palmas para la exhumación de los sesenta hombres que siguen en ese vertedero falangista, no la absurda cata de medio metro y cuatro por cuatro realizada en diciembre de 2018 con fines electorales a costa del dolor y las falsas expectativas de las familias.

Solicitudes viables y asequibles para cualquier institución decente y solidaria, pero que han quedado en el olvido, en burlas, humillaciones, en ruedas de prensa utilizando como atracción mediática masacres y dramas familiares imposibles de sanar para sacar rédito político.

La verdad me importa un pepino las expulsiones y peleas internas por el poder de los partidos políticos integrados en el actual Régimen Español, tan solo me revuelve las tripas que se incumplan flagrantemente las leyes canarias y española de Memoria Democrática.

El poder crea monstruos y cadáveres políticos, ellos se irán para sus casas con mucho dinero en sus cuentas corrientes procedentes de sueldos desmedidos, mientras millones de núcleos familiares no llegan a fin de mes.

El desencanto y la desesperanza preside nuestras vidas ante la falta de reparación, a pesar de todo eso no afecta a nuestra felicidad, al menos tenemos la conciencia tranquila.