22 septiembre 2020

Imagen: Ilustración de "Última hora"

Este tinglado heredado del franquismo al que llaman «Régimen del 78», «Democracia», «Ejemplar Transición»… , sigue oliendo a la sangre putrefacta de las cámaras de tortura, a barro de fosa común, a las astillas en las uñas de Lasa y Zabala, a los huesos en las cunetas, a semen de confesionario, a cientos de miles de cráneos agujereados en el instante del tiro en la nuca tras el fusilamiento. A tantos olores comunes y siniestros que vienen de lo más putrefacto del corazón de la bestia. Por eso lo del apoyo al falangista, por eso sindicalistas y ex presidentes brindando toda su solidaridad a un tipo que ordenó asesinatos, torturas salvajes, acuchillamientos por la espalda de luchadores sociales, siempre al amparo de un régimen sanguinario, de una democracia fallida, corrupta, vergüenza del mundo democrático, donde lo «normalizado» es seguir respaldando sin vergüenza al fascismo.

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