«(…) ¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!/Llevan a cabo sus planes con precisión artera…»
Víctor Jara
Uno es un conjunto de las alegrías y tristezas que experimentamos en nuestro breve paso por la Tierra. En mi caso me tocó nacer en una familia devastada por el horror del fascismo, echa pedazos por varios asesinatos, encarcelamiento, tortura, una violación en manada y la estigmatización de las mujeres que se quedaron al frente de un hogar tras los brutales abusos.
Puede parecer victimismo contar todo esto, nada más lejos, normalmente como otras facetas de mi vida interior no suelo airearlas y prefiero pasar inadvertido, nunca por miedo. Mis seis libros publicados hasta ahora pienso que lo explican. Sobran palabras.
He pagado un precio muy alto por defender la justicia y la reparación con todas las personas que han sufrido y sufren el horror de una ideología criminal.
Esto me ha costado acoso laboral, amenazas de todo tipo, incluso de muerte, también de querellas judiciales por llamar a los que bloquean la memoria por su nombre, decir y hacer lo que pienso aunque traten de machacarme.
Hay personas que van quedando en el camino por no entender este proceso vital y todo lo que lleva aparejado. Duele pero es parte de la lucha. Como dejó escrito un sabio anónimo: «La gente notará los cambios en nuestra actitud hacia ellos, pero nunca notarán el comportamiento suyo que nos hizo cambiar.»
Solo pido el mismo respeto que yo tengo con quien opino que lo merece por su trayectoria y forma de asumir la existencia.
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