27 noviembre 2022

María González

María González Acosta, en un directo tras ser atacada por el Jefe de la constructora que está destruyendo Cuna del Alma con capital belga, Andrés Muñoz, con el beneplácito y los permisos del Gobierno de Canarias y otras instituciones públicas del Archipiélago.

«A l’atzar agreixo tres dons: haver nascut dona, de classe baixa i nació oprimida. I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.»

Maria Mercè Marçal (Ivars d’Urgell  1952-Barcelona 1998)

Este es el rostro en un fotograma de vídeo de mi amiga la activista ambiental, historiadora y tertuliana en TVC, María González, después de que el Jefe de la constructora que está destruyendo Cuna del Alma con capital belga, Andrés Muñoz, con el beneplácito y los permisos del Gobierno de Canarias y otras instituciones públicas del Archipiélago, la agrediera con un peligroso “mátaleón” en su cuello y presuntamente la manoseara de forma asquerosa, durante una de las acciones de esta Plataforma Ciudadana para preservar este paraje natural de su destrucción ambiental y patrimonial.

Maria, es una de las colaboradoras de mi último libro con un texto maravilloso sobre memoria democrática, es una joven muy sensible, encantadora, comprometida y luchadora, que está en esa lucha porque quiere defender Canarias de la brutal especulación urbanística y de la generalizada corrupción política.

Esos que con los brazos cruzados contemplan las agresiones verbales y físicas diarias sobre las personas acampadas y encadenadas a las excavadoras, que lo único que hacen es defender pacíficamente el futuro de estas islas desafortunadas en manos de gobernantes podridos de codicia.

Ahora lo menos importante es mi publicación, solo la he mencionado para destacar mi vinculación personal con la figura heroica de esta muchacha valiente, que hoy llorando contaba ante las cámaras la brutal agresión de este energúmeno, uno más de los que quieren convertir estas islas en un basurero de hormigón y turismo de sol, juerga, borrachera y playa, destruyendo una cultura ancestral y nuestra identidad como pueblo.